27 de abril 2000 - 00:00
"LOS LIBROS Y LA NOCHE"
-
Emmanuel Horvilleur cierra su año con un show en Buenos Aires: cómo y dónde comprar las entradas
-
Piden investigar a Julio Iglesias por abuso sexual y explotación laboral
Allí están, entonces, el admirable «Poema de los dones», «Juan López y John Ward», y otros textos que representan toda una vida, desde «La biblioteca de Babel» hasta «Ginebra». También hay un Georgie niño echado de panza en su paraíso, que siempre se figuró bajo la forma de una biblioteca, y están el rostro y los pasos de Walter Santa Ana, interpretando al escritor que se encuentra consigo mismo en «El otro», perplejo y con sus pesadillas, angustiado, o fascinado, y con algún extraño futuro. Y están, inter-calados cada tanto, algunos viejos documentales, donde el inefable Borges dice sus humoradas, o transmite sus asombros y sus gozos.
El resultado de todo este conjunto es algo dispar. La solemnidad o la aflicción que transmiten algunas representaciones de los textos no concuerdan del todo con el deleite que provoca la figura pública. Pero ya se sabe que todo hombre ofrece infinitas visiones de sí mismo. Bauer sintonizó algunas, que no necesariamente pueden ser las favoritas de otro lector. Es algo que suele ocurrir. Pero es muy probable, que a partir de ahora, cierta imaginería borgiana de abismos y laberintos quede largamente asimilada a las imágenes digitalizadas en 3D, que el cineasta propuso para los lectores de este siglo.


