13 de octubre 2016 - 11:26
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Parte de la obra de Dylan
Robert Allen Zimmerman, nacido en Duluth (Minnesota, EEUU), el 24 de mayo de 1941, en el seno de una familia de comerciantes judíos, ha sido distinguido con el Nobel de Literatura por "haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana".
La ruptura con el folk es un hecho en "Highway 61 revisited", una de sus obras maestras, que se abre con "Like a rolling stone", considerada la mejor canción de toda su carrera y una de las más grandes de la historia.
El cantautor es increpado en sus conciertos por algún fan por haber electrificado su sonido, pero Dylan se mantiene fuerte en su apuesta y entrega otro título fundamental, "Blonde on blonde", un doble disco lleno de poesía corrosiva y melodías rotundas.
Los textos ácidos de esta época tienen desarrollo en "Tarántula", el único libro de ficción publicado hasta la fecha por Dylan, compuesto por una serie de textos que mezclan prosa y verso y por los que circulan sin freno una serie interminable de abigarrados personajes.
Toda esa etapa de efervescencia creativa concluye de golpe en julio de 1966, cuando sufre un accidente de moto al que sigue un retiro de 18 meses en su granja de Woodstock. Reaparece con "John Wesley Harding" (1967), con el que su música gira hacia el "country", un género en el que abundará con su siguiente disco, "Nashville skyline".
Su creciente interés por el cine le lleva a colaborar con Sam Peckinpah en "Pat Garret and Billy The Kid", en la que tiene un pequeño papel y para la que escribió "Knockin on Heaven's door". En la primera mitad de los setenta sigue escribiendo himnos y en 1974 publica "Forever young".
Pero vuelve a cortar por lo sano en 1975. Acaba de separarse de su esposa, Sarah, con la que ha tenido cuatro hijos, y el resultado de la ruptura es "Blood on the tracks", uno de sus trabajos más personales y de textos más celebrados.
Ese mismo año regresa a la denuncia social y consigue un número uno con "Hurricane", una larga canción protesta sobre las injusticias que padeció el boxeador negro "Huracán" Carter.
Vuelve a dejar anonadados a sus seguidores con una transformación religiosa que lo conduce a la conversión al cristianismo y a la que dedicará sus siguientes discos: "Slow train coming" (1979), "Saved" (1980) y "Shot of love" (1981), con letras de marcado carácter religioso.
Su carrera atraviesa un bache a mediados de los ochenta, pero a finales de la década se junta con sus amigos George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y Jeff Lynne y publican "The Traveling Wilburys".
La vida del músico corrió peligro en 1997, cuando tuvo que ser hospitalizado por una infección cardíaca. Tras su recuperación cantó en septiembre ante Juan Pablo II en el Vaticano. Ese mismo año se edita el disco número 38 de su carrera y uno de los más aclamados por la crítica: "Time out mind", y en 2001 ganó un Óscar por "Things have changed", de la película "Jóvenes prodigiosos".
Son años de reconocimientos en todo el mundo, que incluyen el Premio Príncipe de Asturias de las Artes de 2007, al tiempo que las letras de sus canciones se recopilan en libros que son leídos como obras poéticas.
En 2004 publicó la primera parte de su autobiografía, "Crónicas, Volumen I", que hasta la fecha no ha tenido continuación. Tal vez porque Dylan está permanentemente ocupado en una gira sin fin por todo el mundo. Y en publicar discos con regularidad, los dos últimos con viejas canciones del repertorio de Frank Sinatra.
Son maneras de combatir su propia sombra, de la que Dylan lleva escurriéndose desde hace décadas. "Yo sólo soy Bob Dylan cuando tengo que ser Bob Dylan. La mayor parte del tiempo quiero ser yo mismo. Bob Dylan nunca piensa en Bob Dylan", dijo una vez.




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