27 de septiembre 2004 - 00:00
Lula inauguró la 26ª Bienal de San Pablo
-
La nueva serie de Disney + que se desprende de una de las franquicias más importantes de Ryan Murphy
-
La película de Netflix que combina el terror y el misterio con un elenco de plagado de estrellas
Además de ser una extraordinaria vidriera artística, la Bienal de San Pablo demostró, con la presencia del presidente Lula Da Silva, que en Brasil la cultura y el arte son hoy cuestión de Estado.
El tema de la Bienal que ocupalos 25.000 metros del imponente Pabellón Ciccillo Matarazzo diseñado por Niemeyer en el parque Ibirapuera, es el papel que cumple el arte en la sociedad actual. Mientras el mundo pelea por adueñarse de las cosas y ver lo que pertenece a unos u a otros, «el territorio del arte no reconoce jerarquías, todo pertenece a todos, porque nadie pregunta qué es lo viejo o lo nuevo, periférico o central. El arte se sustrae de la histeria y el cálculo de la sociedad actual. Los artistas son contrabandistas de imágenes», aclara Hug.
• Itamaraty
Entretanto, con el objetivo de consolidar la integración, la cúpula de Itamaraty decidió aplicar a las bellas artes el programa «formadores de opinión» que le ha deparado buenos resultados en el ámbito económico y político.
El rótulo, «formadores de opinión», suena casi pretencioso para los argentinos, pero en el contexto de las inmensas aspiraciones brasileñas adquiere otra dimensión. Así, los críticos María Gainza y Eduardo Villar, las curadoras Victoria Noorthoon (Museo Nacional de Bellas Artes), Karina Granieri (Instituto de Estudios Brasileños), Erica Rubinstein (Centro Cultural Recoleta), Laura Buccellato (Museo de Arte Moderno), Juan Travnik (Fotogalería del Teatro San Martín) y este diario, fueron invitados por Itamaraty a conocer los métodos de trabajo de las instituciones culturales más activas de Rio de Janeiro y San Pablo, y más que nada a escuchar propuestas de intercambio cultural. Pero propuestas firmes, como la que formuló a Noorthoon, el director del Museo de Bellas Artes de Rio, Paulo Herckenhoff, para realizar una muestra que reúna las pinturas de Cándido López, una imponente batalla de la Guerra de la Triple Alianza del acadámico brasileño Pedro Americo y los grabados paraguayos de época.
A diferencia de las invitaciones que los artistas argentinos reciben de los países del Norte, donde suelen demandar que «se acentúe el discurso político» (como denunció el sesentista Roberto Jacoby), o «que, de ser posible, la factura de las obras no esté muy bien hecha, para poder mirarlas desde un estadio de superioridad» (según afirmó Travnik), Brasil formula una propuesta sin condicionamientos, que en ocasiones incluye financiación. Las puertas están abiertas; la única advertencia estuvo a cargo de la paulista Claudia Bussi, agregada cultural en Argentina: «No hay que olvidar que el camino tiene doble mano».


Dejá tu comentario