Mañana a las 20 debuta en el Teatro Presidente Alvear, «Artaud recuerda a Hitler y el Romanische Café», el espectáculo más esperado del Festival Internacional de Buenos Aires, ya que está protagonizado por el extraordinario actor alemán Martin Wuttke, sin duda la estrella de esta edición (las entradas para verlo se agotaron en menos de 48 horas).
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Es que Wuttke ya deslumbró al público porteño en la primera edición de la muestra con su magistral desempeño en «La resistible ascención de Arturo Ui», de Bertolt Brecht.
Recién llegado a Buenos Aires, Wuttke dialogó ayer con periodistas sobre el monólogo que interpretará metido en la piel del escritor y dramaturgo francés Antonin Artaud, quien en la obra se encuentra internado en el hospital psiquiátrico de Rodez (uno de los tantos por los que deambuló). Desde allí Artaud le escribió una carta a Hitler para recordarle el encuentro que ambos tuvieron en el Romanische Café cuando el dictador aún no había llegado al poder. «Esa carta nunca fue enviada», aclaró Wuttke; «de haberlo hecho,Artaud hubiera terminado en un campo de concentración por artista degenerado, por drogadicto o por enfermo psiquiátrico».
El actor explicó que en la carta «Artaud expresa un concepto del arte como absoluto que presenta cierta continuidad con las ideas hitlerianas en el campo ideológico». Pero el problema es que «también expresa su decepción ante Hitler y el teatro burgués».
Durante toda la obra («un oprimido que le habla a su opresor, por momentos como colega artístico porque como todos saben, Hitler estudió artes plásticas de joven... si se hubiera dedicado a la pintura nos habría ahorrado muchos problemas»), Wuttke está dentro de una caja cerrada y aislada acústicamente. El no escucha al público ni lo ve, porque los cristales son espejados, lo que da el efecto de una cámara gesell, de un espacio radial o de una sala de interrogatorio policial. Hitler nunca aparece en escena, porque, según Wuttke, todo es una especie de alucinación.
Aunque como en su anterior visita, el gran actor vino ahora también representando al Berliner Ensemble, ésta es la última producción de la emblemática compañía fundada por Brecht en 1949 (de la que Wuttke fue director durante tres años), en la que participa, ya que se retiró para integrarse a otro teatro. En este caso, vino acompañado por Paul Pampler, el joven director de «Artaud recuerda a Hitler...».
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