El joven músico cordobés Aureliano Marín se muestra
como un tanguero original que no traiciona la tradición del
género.
«Aureliano Tango Club». Aureliano Marín (voz, contrabajo, guitarra). Con R. Martínez (piano) y J. Cid ( batería). (Pan y Teatro; todos los viernes.)
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Aureliano Marín tiene la virtud de no parecerse a nadie sin perder su pie firme en la tradición. Muchos de los recursos que utiliza ya han sido usados antes; se ha probado con la mezcla del tango y el jazz; como muchos cantores, tiene muy buena voz con registros tendientes a los graves; como muchos, también, pertenece al género de canto acompañado por guitarra y aún por un trío con esta formación de contrabajo, piano y batería; y como otros cantantes -aunque, son los menos- dialoga con los instrumentos que toca. Pero realmente sorprende encontrar en este joven artista cordobés esta unión de aspectos aparentemente tan disímiles, y todos juntos. En su Córdoba natal fue músico de cuarteto y de otros géneros populares, pero el tango y sus deseos de buscar por caminos diferentes y salirse de la norma, lo trajeron a Buenos Aires. Marín divide su concierto en tres partes; dos de ellas -al comienzo y al final- junto al trío, y una intermedia exclusivamente con la guitarra. Y siempre sale airoso, con un repertorio que va de los clásicos más conocidos («Barriode tango», «Toda mi vida», «Malena», «Como dos extraños», «Flor de lino», «Nieblas del Riachuelo», «Mano a mano», etc.) a títulos menos escuchados. Lo más interesante sucede cuando canta con su trío, porque ha encontrado una manera personal de armar el proyecto, desde los arreglos que juegan con las armonías jazzeras hasta los toques de batería con escobillas. Y de allí, hay que destacar especialmente sus formidables interpretaciones de «Como dos extraños» y «Maquillaje». R.S. Informate más
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