3 de noviembre 2004 - 00:00
"Me transformó entrevistar a quien padeció el Holocausto"
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Ima Sanchís pasó de la literatura al periodismo porque "la entrevista es hoy uno de los grandes géneros literarios".
Periodista: ¿La entrevista periodística es un género literario?
Ima Sanchís: Absolutamente. Hay quienes sostienen que es uno de los grandes géneros literarios del siglo XX. Una entrevista que puede ocupar varias horas, veinte páginas, tiene que convertirse en un par. Hay que reconstruir el encuentro para que sea verosímil al lector y fiel a las palabras del reporteado. Parte de un hecho real pero ha sido recreado, convertido en el registro de un momento. Hay que saber alcanzar la instantánea fotográfica, retener los instantes privilegiados de la charla, quitar lo superfluo. Es una literatura y es con la literatura que se aprende. Yo he aprendido de escritores que son capaces de ser escuetos, Tabucchi, Borges. Borges por su extraordinario dominio del lenguaje y su capacidad de expresar sentimientos ahorrando palabras. Se trata de captar la poesía, que en la brevedad de un verso dice tanto. Los entrevistados suelen alcanzarla, ofrecen en palabras una emoción muy cercana a la estética.
P.: ¿Cómo llegó a hacer de las entrevistas su profesión?
I.S.: Empecé escribiendo muy temprano unos poemas espantosos. Luego pasé a los cuentos. Pero lo que más me interesa es el periodismo, contar la realidad bien contada; y siempre me han gustado las entrevistas. Cada vez que leo una, tomo un lápiz y subrayo lo que me importa. Trabajé para tener ese espacio.
P.: ¿Qué le atrae de las entrevistas?
I.S.: No el mundo de las ideas, que me parece un divertimento, sino lo que la gente trasmite de las experiencias que ha vivido y las conclusiones de esas experiencias. Creo que nos sirven porque, con distinta intensidad y en distintas circunstancias, están en nosotros también. Nunca me interesaron las teorías sino lo vivido, sin distingos entre hombres y mujeres.
P.: En su libro reúne a 59 mujeres...
I.S.: Nunca pretendí escribir un libro de mujeres. Pero, tras innumerables entrevistas, descubrí que tienen una manera particular de comunicar. No porque sea exclusiva de ellas, sino porque, quizá por la diferencia de roles, el hombre ha estado más enfocado al mundo de las ideas, y la mujer al de los sentimientos, por eso les es muy fácil hablar desde el corazón, reconocer sus errores, analizar lo vivido. Estoy generalizando, porque he encontrado hombres magníficos cuyo modo de contarse me sorprendió, me mostraron que la humildad tiene mucho que ver con la dignidad. En mi fue una necesidad de ver como viven su vida los otros, sus alegrías y sus sufrimientos.
P.: ¿Cómo cuando Helga Schneider le dice que «el sufrimiento enseña: o destroza o abre el corazón»?
I.S.: Ella tenía una parte de su vida amputada. Había olvidado su idioma, el alemán, era incapaz de hablarlo. Todo por esa madre que la había abandonado y que, cuando le nace un hijo, busca, y descubre esa especie de monstruo, esa mujer que había sido celadora de los SS. Encontró a su madre y fue colaboradora de los nazis. Su experiencia es tan demoledora como rica.
P.: ¿Qué mujer le impresionó más?
I.S.: Neus Catalá, que estuvo en un campo de exterminio nazi. Cuando la visité tenía 89 años y una dignidad que no melló su trágica experiencia. Cuenta las cosas de modo que hace sentir que uno estuviera allí. Cuando dice «ese cemento hecho de sangre, huesos y piel», lo revive y lo hace vivir. Sentía culpa de haber sobrevivido. Al contarme los feroces experimentos médicos que hacían los nazis con sus compañeras, no puedo evitar las lágrimas, por más que tratara de ocultarlas. Me transformó entrevistar a quien padeció la Shoa.
P.: ¿En qué nuevo libro está trabajando?
I.S.: En uno sobre los emprendedores que aplican el mundo de la tecnología y de los negocios a desarrollar alternativas que sirvan a la gente,a conseguir que a base de nuevas ideas las sociedades se desarrollen.
P.: ¿Tiene un ejemplo?
I.S.: He estado en Asía estudiando un caso. Un profesor de ciencias naturales que vive junto a un bosque maravilloso que estaban destruyendo, porque la gente tiene que comer. Él sabe que en ese bosque tenía la mayor cantidad de tipos de mariposas del mundo y que estaban desapareciendo junto a la tala, y propone que todo el pueblo se dedique a la cría de mariposas. Ahora es un pueblo rico, prospero, con un medio ambiente sano, con turismo que no habían tenido nunca antes, porque viajan de los lugares más diversos a ver las mariposas. Esas ideas, simples pero geniales, son las que pretendo llevar a un libro.



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