20 de octubre 2003 - 00:00

Mejoró ExpoTrastiendas en esta tercera edición

En su inauguración el jueves pasado, la feria ExpoTrastiendas que se exhibe en el Centro Cultural Borges convocó algo más de 15.000 personas durante una semana colmada de vernissages y actividades. La nueva megamuestra organizada por la Asociación Argentina de Galerías de Arte exhibe alrededor de mil obras presentadas por 80 galerías de todo el país hasta el 27 de octubre y debutó con buenas ventas.

Como en la mayoría de las ferias, la calidad no es pareja, se ofrece arte para todos los gustos, desde las grandes firmas hasta las de artistas menores o desconocidos. Sin embargo, es justo reconocerlo, la calidad de ExpoTrastiendas ha mejorado notablemente en esta tercera edición, al igual que la tradicional Arte BA, que es su modelo y en sus más de diez años de existencia fue elevando el nivel hasta alcanzar la excelencia de las ferias internacionales.

Como se sabe, el monopolio conspira en contra de la calidad, y la competencia termina por beneficiar al público. Justamente, hoy el tema clave para los organizadores de ExpoTrastiendas, Alvaro Castagnino, Pelusa Borthwick, Alfredo Cataldo, Osvaldo Centoira y Aldo de Sousa, es la búsqueda de la excelencia, mientras el de Arte BA es la creación de estrategias novedosas que le permitan continuar conquistando compradores y visitantes.

• Quiroga

En la marea de arte que en estos días exhibe el Borges se destaca la fuerza de una serie de pinturas de Raúl Russo en el stand de Palatina, los siempre impecables dibujos de Carlos Alonso en la galería Ro, la sutileza de ese gran artista que fue José Luis Menghi en Theo, la dramática obra de Diana Dowek o las pinturas Luis Wells entre otras obras atractivas, como el conjunto de trabajos que presenta Arcinboldo. Pero el tucumano Víctor Quiroga merece un elogio especial. Su obra, en el complejo y confuso panorama del arte actual ostenta una rara virtud: resulta verdadera y creíble. Quiroga pinta el mundo de los mitos del monte que habitan sus sueños y su imaginación, vive inmerso en esa magia y es capaz de transmitirla.

Los artistas emergentes disfrutan en ese laberinto que se ha convertido el Borges, de un espacio cuidado y ajeno a la polución visual de otras salas. Están MOTP, arte contemporáneo de Mar del Plata; Belleza y Felicidad, que ya vendió todas las pinturas del talentoso Nahuel Vecino (800 pesos cada una); El Ingenio de Tucumán, con buenos trabajos de Pablo Guiot y Sandro Pereira, Elsi del Río, con los bordados de Pablo Peisino y las pinturas de Nico Sara; Lelé de Troya, con las interesantes fotografías de Aldo Paparella, entre otros, y Espacio Vox de Bahía Blanca, que muestra pequeñas pinturas de Alfredo Prior y Ana Porchilote. Un conjunto que permite conocer en parte la producción actual, un arte lúdico y despreocupado, en ocasiones ornamental o decorativo, y mayormente autoreferencial, pero sobre todo, ajeno a la tendencia dominante del arte político.

Si bien sobre la falsa antinomia entre el arte por el arte y arte el comprometido se ha debatido en numerosas oportunidades, esta tarde, en la mesa redonda que lleva como título «¿Por qué hacemos lo que hacemos?», Fernando Entin, Ana Gallardo, Fernanda Laguna, Martín Guiot, entre otros, tratarán de brindar respuestas a ese interrogante.

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