Entre los estrenos de mañana se destaca «Señales», tercer film del cineasta de origen indio M. Night Shyamalan que, a juzgar por la respuesta de público y crítica estadounidenses, no sólo significa el regreso de éste a la buena senda de «Sexto sentido» sino la recuperación del terreno perdido con su opus 2, «El protegido».
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En «Señales», Mel Gibson ocupa el lugar protagónico que tuvo Bruce Willis en las dos películas anteriores de Shyamalan, encarnando a un atribulado pastor protestante que acaba de perder a su mujer y debe criar solo a sus dos pequeños hijos. Como en «Sexto sentido», el protagonista se ve enfrentado inesperadamente a un fenómeno sobrenatural. Si la idea de la primera película era la capacidad de ver a los muertos, en este caso se trata de la comunicación con los extraterrestres.
Ambos temas son en realidad un pretexto para permitir que el director explore los universos que más le interesan: el problema de la espiritualidad y las difíciles relaciones entre padres e hijos, entre otros. Al respecto, no es casual que el campesino Gibson, que ve extrañas señales extraterrestres en sus campos, haya perdido la fe por la muerte de su mujer.
Como en toda su filmografía hasta el momento, se adelanta que este thriller sobrenatural de Shyamalan -a quien el semanario «Newsweek» definió días pasados en un artículo de tapa como «el próximo Spielberg»- casi no tiene efectos especiales. El director ha declarado repetidas veces que no le gusta el montaje rápido ni el ritmo avasallador al estilo Hollywood sino que prefiere construir con calma personajes de cierto espesor, destinados a permanecer en la memoria de los espectadores después del final de la película.
Completan el elenco Joaquin Phoenix como el hermano deportista del ex pastor, y los niños Rory Culkin (hermano menor del «angelito» Macaulay Culkin) y Abigail Breslin interpretan a sus hijos.
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