Conformado con los primeros atriles de la Orquesta Filarmónica de Berlín, este cuarteto de músicos rigurosos y disciplinados protagonizó una memorable velada, con música de cámara de compositores románticos. Interpretaron tres partituras que contienen el pensamiento, la madurez y la autocrítica en su punto más elevado, por lo tanto su interpretación exige esas virtudes en sus traductores.
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Cuando Beethoven había llegado a la cumbre de la síntesis y la abstracción, y ya había dicho todo en el lenguaje sinfónico, su discurso más callado e íntimo lo vuelca en el Cuarteto N° 16 en Fa Mayor Op. 135, una obra maestra del género que los filarmónicos abordaron con tanta seriedad y respeto que no dejaron ni un intersticio para la espontaneidad; hicieron una versión introvertida y hermética. Es una concepción válida, pero que aleja al oyente.
Pero los asistentes fueron fuertemente atraídos con el Cuarteto Op. 51 N° 2 en La Menor de Johannes Brahms, obra a la que le insuflaron vita-lidad y frescura, con algunas figuras danzantes de contagiosa dinámica. Es asombrosa la perfección de los berlineses en las alternancias, en ese sonido tan homogéneo que, cerrando los ojos, daba la sensación de un enorme instrumento de 16 cuerdas perfectamente engamadas para emitir desde el agudo más alto al grave más bajo.
Con evidentes muestras de simpatía y admiración fue recibido el notable pianista argentino Manuel Rego, invitado por los exigentes músicos alemanes, para tocar juntos el Quinteto en Mi Bemol Mayor Op. 44 de Robert Schumann. Rego se integró al conjunto con toda naturalidad, en un plano de igualdad que no hizo más que reverdecer sus laureles, y su fibra de músico cabal afloró en su toque cantábile y en la intensidad del dramático movimiento «In Modo d'Una Marcia», alternando con viola y violoncello en una exposición de alto vuelo, a la que se sumaron los violines hasta llegar a una potencialidad sinfónica sorprendente.
Se aprovechó la ocasión para que el embajador de Alemania le entregue a los músicos alemanes el Premio de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, que lo declaró el mejor Cuarteto escuchado aquí en el año 2000, y a juzgar por este superlativo concierto, parece que en el 2001 también.
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