1 de marzo 2000 - 00:00

"MILAGROS INESPERADOS"

S i hay algo que Stephen King sabe hacer bien es contar una historia. Como también sabe condimentar sus relatos con detalles que los potencien a su máxima expresión, casi siempre de cualquiera de sus cuentos y novelas salen películas entretenidas, aún cuando la tendencia prolífica del autor de «Misery» provoca un nivel no siempre parejo en el conjunto de su obra. Pero cuando una buena novela de King recibe el tratamiento cinematográfico adecuado, entonces el público se encontrará con una gran película, y este es exactamente el caso de «Milagros inesperados».
En la anterior «Sueño de Libertad» el guionista y director Frank Darabont ya había logrado un excelente drama carcelario, con detalles sórdidos, basado en una nouvelle de Stephen King. Ahora, volviéndolo a adaptar, Darabont se supera a sí mismo consiguiendo que un puñado de actores de primera den vida a una de esas raras historias que eluden las clasificaciones rápidas.
Combinando el policial crudo con el drama, la fábula fantástica y el terror sobrenatural (la trama cuenta lo que pasa cuando un guardiacárceles conoce a un condenado a muerte con extraños poderes),
Darabont cuidó cada giro de la trama, cada descripción, la construcción del clima perfecto para la historia, con una intensidad que convierte a «Milagros inesperados» en un producto verdaderamente atrapante.
Lo que el director no supo o no quiso lograr fue la síntesis: sin ser excesivos, ya que de hecho transcurrido en forma muy veloz, los 180 minutos de duración de la película podrían haber pasado por las manos de cualquier editor y quedar en 150 sin que se pierda nada esencial. Pero parece que en el Hollywood moderno los directores creen que extensión es sinónimo de importancia. Quizá en un film de tono épico una duración de 3 horas pueda resultar más justificable, pero en una película que transcurre casi íntegramente en el pabellón de los condenados a muerte de una cárcel norteamericana durante los años de la depresión, las tres horas podrían haber sido un problema serio. Por suerte
Darabont le dio a la película los matices necesarios para que esto no suceda.
Ayudado por una de esas soberbias aunque simples actuaciones que suele dar
Tom Hanks, junto a un elenco realmente sólido ( David Morse, James Cromwell, Harry Dean Stanton, Graham Greene, un Gary Sinise no acreditado y el sorprendente gigante Michael Clarke Duncan, nominado al Oscar por su papel de reo bizarro) logró que las 3 horas sean lo de menos. Lo que es casi imperdonable es el título de estreno en la Argentina, que hará que algún despistado crea que se trata de un nuevo film de Eliseo Subiela.

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