15 de abril 2024 - 14:24

Mildred Burton: un refrescante soplo de surrealismo

Se expone en galería Calvaresi "Estrategias de la Pelusa", una muestra imperdible consagrada a quien fue una creadora impar en nuestro medio, que llegó a convertirse en artista de culto.

El robo del oso mentiroso, una de las obras de Mildred Burton exouestas en Calvaresi.

"El robo del oso mentiroso", una de las obras de Mildred Burton exouestas en Calvaresi.

En Galería Calvaresi se exhiben más de 25 obras de Mildred Burton con el título “Estrategias de la Pelusa: La Magia Surreal”, cuyo curador es el artista Alberto Passolini. Su gran amistad con Pelusa, así la llamaba su familia, se inicia fortuitamente cuando Passolini tenía 20 años en una reunión a la que fue vestida como una diva del cine mudo. Desde su pequeña estatura le dijo: “che, yo soy Mildred. ¿vos, quien sos?. Una amistad que se convirtió en devoción. El curador la recuerda como señora delirante y deliciosamente chiflada, “un tesoro para quienes la hemos frecuentado”.

Nacida en Paraná, no se sabe si en 1923, 1936, 1941 0 1942, sí se conoce con certeza, en cambio, la fecha de su muerte el 30 de agosto de 2008. Una artista inclasificable, que provocaba cierta incomodidad en los 90 ya que en esos años “se posiciona el conceptualismo y el resto era un arte complaciente que no merecía ser tenido en cuenta”. Pero Mildred Burton se convirtió en una artista de culto y entrar a su muestra es ingresar a su pintura, gracias también al montaje y diseño de la sala a cargo de Passolini que acentúa el carácter pertubador de esta gran artista

Oficio exquisito, pintura aterciopelada, realista, pero con toques de humor corrosivo, crítico de las costumbres reveladoras de una falsa moralidad , la represión social, la imaginación y la fantasía de la niñez. Su imaginería bordea el surrealismo, un bicho que, puede ser una mosca, una vaquita de San Antonio impresa en el vestido de una niña que trepa hacia su rostro, una iguana que colocará en un hombro de un retrato, una Gioconda con lagartija pintada sobre su pecho, arquitectura fantástica, mobiliario de época, retrato de mujer con máscara plateada y un sapo en el hombro (fué la portada de un libro “La mano del amo” de Tomás Eloy Martínez).

Desde un libro que emite humo hasta la presencia de un retrato de Graciela Borges con un peinado que corona su rostro, un dragón , un oso que asiste azorado a la invasión del agua por una ventana, un auto fantástico, el mundo Burton es un viaje a lo surreal , a lo enigmático, también a lo siniestro que nos lleva más allá de lo conocido.

Su madre era de origen inglés y su abuela alemana le contaron en su infancia cuentos populares y también relatos de la literatura fantástica con los que quizás Burton se inspiró para el desarrollo de su obra. En ella impera el absurdo, y el peligro latente, los niños angelicales descienden de torturadores porque puede haber una falange a modo de prendedor.

Burton abrevó en las artes decorativas del siglo XIX, el surrealismo de Max Ernst y de René Magritte, el realismo político de la pintura argentina de los 70 y 80 con los que también creó una historia visual sobre su conflictivo ámbito familiar.

(Defensa 1136. De martes a domingo de 13 a 18. Clausura el 30 de mayo.)

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