17 de agosto 2004 - 00:00

Morán hará drama conyugal con suspenso de un policial

Mercedes Morán con look renovado: «Hay algo muy femenino de lo que no se salvan ni las más liberadas, y es la falta de independencia emocional de sus maridos».
Mercedes Morán con look renovado: «Hay algo muy femenino de lo que no se salvan ni las más liberadas, y es la falta de independencia emocional de sus maridos».
Tras una larga ausencia de los escenarios de Buenos Aires, apenas interrumpida por su participación en uno de los tríos de «Monólogos de la Vagina», Mercedes Morán estrenará el 26 de agosto una obra de Eric Emmanuel Schimtt (el autor de «Variaciones enigmáticas») con dirección de Rubén Szuchmacher, en la Sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza.

Se trata de «Pequeños crímenes conyugales», una comedia dramática con vueltas sorpresivas y toques de humor, en la que un escritor de novelas policiales -interpretado por Jorge Marrale- sufre un ataque de amnesia a raíz de un confuso accidente doméstico. Lisa, su mujer, intenta ayudarlo a recuperar la identidad perdida, pero los datos que le suministra van delineando un retrato de él y de su relación de pareja sospechosamente idealizado. Una vez más en una obra de Schmitt, el suspenso no está en un policial sino en una relación de pareja.

La obra fue muy bien recibidaen París, donde se estrenó el año pasado, protagonizada por Charlotte Rampling y Bernard Giraudeau. De repetirse algo similar, Morán dice estar dispuesta a dedicarse exclusivamente a esta obra, por lo menos hasta marzo del 2005. «Salvo que aparezca algún proyecto cinematográfico que me resulte seductor», aclara. Hace dos años, la actriz se atrevió a dejar la televisión en el pináculo de su carrera para volcarse al cine, participando en títulos como «La ciénaga», «La niña santa», «Luna de Avellaneda» y «Diarios de motocicleta».

Periodista:
Hace mucho que no hace temporada, desde su participación en «Humores que matan» con Oscar Martínez en 1996.

Mercedes Morán: Pero siempre estoy añorando traobrabajar en un escenario.Yo vengo del teatro y también tengo mi eje en la televisión, por lo tanto tenía que aprender muchas cosas del cine y eso me exigía una absoluta disponibilidad. Felizmente pude hacer mi experiencia con películas muy distintas, desde operas prima hasta una superproducción como la de Walter Salles. Lástima que en « Diarios de motocicleta» mi personaje, la madre del Che Guevara, quedó reducido a la nada.


P.:
¿Ese nuevo look rubio es para «Pequeños crímenes conyugales»?

Mercedes Morán: Sí, estoy probando distintas variantes para mi personaje, pero todavía no me decidí, quizás lleve el pelo más corto.


P.:
¿Qué la sedujo de esa obra?

M.M.: Que hable de los vínculos de pareja y de todos sus tópicos desde un lugar muy contemporáneo. Acá aparecen temas como el desgaste, los secretos, el conformismo, la negación de la crisis, el anquilosamiento... pero no es una obra didáctica, nadie que diga cómo conducirse frente a una crisis.


P.:
La crisis que enfrenta a esta pareja es particularmente violenta.

M.M:: Pasan por un momento muy extremo, sin duda, pero muestran una cantidad de mecanismos, acuerdos y maneras de conducirse en la vida de relación con los que todos podemos sentirnos identificados. La tiene una estructura original y en lo que respecta a mi personaje me resulta fascinante que no responda a ningún modelo conocido.


P.:
En cierta forma ambos personajes se ven envueltos en una primitiva lucha entre sexos.

M.M.: Hay cosas de las que no podemos rehuir aunque armemos una pareja abierta y moderna y seamos todos muy cultos y civilizados. Tenemos atavismos que necesitan ser revisados. Además hay algo muy femenino del que no se salvan ni las mujeres que tienen una profesión o una vida social muy activa, y es que toda esa movilidad no les garantiza tener una independencia emocional de sus maridos. Esta mujer no tiene hijos, ni es ama de casa; tiene una vida propia y, sin embargo, ha puesto todo en la relación. Hay una parte de todas nosotras que siempre le da prioridad al vínculo afectivo; en cambio, para los hombres no es tan así. En el universo masculino es posible separar mente y corazón, conciliar esas dos cosas no les produce tanta locura como a nosotras.


P.:
Usted ha dicho en varios oportunidades que sus personajes le sirven para comprenderse mejor.

M.M.: Sí, suena muy egoístapero para mí la actuación no es mostrarse sino tratar de comprender cómo somos los seres humanos. Por eso me cuesta tanto hacer dos trabajos al mismo tiempo.Actuar es una opción fantástica porque me permite vivir varias vidas.


P.:
¿Qué pasa cuando un éxitode crítica como «La niña santa» no logra lo mismo con el público?

M.M.: Se le propuso a la gente un tipo de experiencia a la que no está habituada. Soy muy respetuosa de lo que le pasa al público, pero a mí me encantó «La niña santa» y eso multiplica el valor de haber participado. Es una película que terminó de consagrar a Lucrecia Martel a nivel internacional, y yo fui testigo directo, porque estuve en San Sebastián, Berlín, Cannes y París, de cómo se aplaudió la innovación y la originalidad de esta directora. Despertó el interés de los directores más consagrados. Todos quieren conocer a Lucrecia, para mí es una fortuna haber sido elegida por ella, porque sé que actué en dos películas que van a resistir el paso del tiempo.


Entrevista de Patricia Espinosa

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