21 de febrero 2006 - 00:00
Museos del mundo siguen descubriendo a Picasso
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Después de Madrid, París y Nueva York, ahora Berlín consagra
una importante muestra a Picasso: «Pablo. El Picasso
Privado», donde no faltan los retratos de miembros de su
familia como esta «Maya con muñeca».
En el subsuelo, organizada por el director de la Galería, Peter-Klaus Schuster, la exposición con obras del Museo Picasso que formaron parte de la colección privada de Picasso: alrededor de 90 pinturas y esculturas y más de 80 obras en papel.
Picasso había conservado muchos autorretratos junto con pinturas que él consideraba habían jugado un papel importante en su desarrollo artístico: estas obras estaban centradas en permanentes transformaciones y distorsiones de la figura y el cuerpo humanos. Distintos momentos de su vida creativa fueron a menudo de la mano de la pasión: Fernande Olivier, Olga Khokhlowa, Dora Maar, Francoise Gilot y Jacqueline Roque están representadas entre las obras de la exposición.
Se incluyen íconos como «Cabeza de toro», 1942, realizada con un asiento de bicicleta, obra que revela la diversidad de sus lenguajes formales; y pinturas conocidas como « Pablo con arlequín», 1924, en la que su propio hijo con una mirada fija y melancólica aparece como le gustaba disfrazarse, La figura parece perturbar el equilibrio y flotar en el espacio.
El artificio mitológico de los años '30 como «Hombre con máscara, mujer y niño en brazos», 1936, se vincula con la clandestinidad de sus relaciones amorosas con María Teresa. Casi setenta años de su larga existencia vivió Picasso (1881-1973) en Francia: desde 1904 hasta su muerte. Pero ni uno solo de esos años, ni uno solo de esos días dejó de vivirlos como español. Alguien ha dicho con acierto, que el gran creador del siglo XX fue «inalienablemente español».
• Savia natal
En la formación de su personalidad incidió la España visceral de Quevedo y Goya, del barroco Gaudí, del anarquismo catalán. Una España ardiente, violenta, trágica, apasionada, suntuosa. Ninguno de los muchos artistas extranjeros radicados en la Francia del siglo XX conservó, como Picasso, la savia natal quizá porque él era una totalizadora expresión de España.
Oriundo de Málaga, hijo de un profesor vasco de dibujo y una madre mallorquina de ancestros genoveses, Pablo Ruiz Picasso empezó a pintar a los 10 años y expuso por vez primera a los 16 (1897), en Barcelona. Poco después, en 1900, viajó a París donde fue seducido por las obras de Van Gogh y Toulouse-Lautrec. Volvió en 1901, y el marchand Ambroise Vollard lo acogió en su galería, ya célebre entre los pintores de avanzada. Hay una tercera visita a París, en 1902, y una cuarta, en 1904, entonces definitiva, porque ya no se movió de la ciudad ni del país.
Entre 1901 y 1904, bajo la influencia de Toulous e-Lautrec, aunque también desde una creatividad propia que se iba afianzando, desarrolló su período azul, con el tema de los desheredados, los enfermos, los miserables. Luego, de 1905 a 1906, vino el período rosa, con arlequines, escenas circenses, saltimbanquis. Por fin el descubrimiento de la escultura ibérica antigua y, sobre todo, de las tallas y máscaras de Africa y Oceanía, más la revelación de la pintura última de Cézanne, le hicieron tomar un nuevo rumbo.
Así, en la primavera de 1907 exhibió a sus amigos una tela revolucionaria: «Las muchachas de Aviñón» (calle de Barcelona donde funcionaba un prostíbulo). Esta obra fue el antecedente del cubismo, una de las dos grandes rupturasde la mitad inicial del siglo (la otra, la abstracción), que Picasso fundó con Georges Braque y ambos desarrollaron entre 1906 y 1916, seguidos por Juan Gris y Fernand Léger.
Viendo agotado el ciclo cubista y sin abandonar sus modalidades, Picasso inició un período neoclásico con fuertes reminiscencias grecolatinas, hacia 1917. Más tarde, entre 1926 y 1935, se acercó al surrealismo. Pero la Guerra de España lo sacó de la introspección surrealista para llevarlo al expresionismo, del que brindó un testimonio mayor su formidable «Guernica» (1937), vasta composición en blanco y negro (3,5 x 7,8 m), que evoca el arrasamiento de la histórica ciudad vasca por la aviación nazi. Para muchos, su mejor obra. Colgada en el MoMA de Nueva York y repatriada a partir de la muerte de Francisco Franco, al Museo Reina Sofía de Madrid.
En esta obra tradujo en imágenes los horrores de toda contienda, unilizando tan solo formas y contrastes de luz y sombras, valores surgidos de las muertes en Guernica.
La Segunda Guerra Mundial suscitó en Picasso -afiliado, en 1944, al Partido Comunista francés- nuevas alegorías expresionistas, entre ellas, «El osario» (1945).
También la guerra de Corea hizo resurgir su discurso político y le inspiró las dos grandes telas «La Guerra» y «La Paz» (1952) En el centro de la segunda aparece, como un Edén que no ha sido afectado por la guerra, una ronda infantil que encarna la inocencia y la pureza de las víctimas.
Luego (1955-61), ejecutó series de óleos sobre obras de artistas del pasado. «Almuerzo sobre la hierba» (Le déjeneur sur l'herbe) de Manet, o «Las mujeres de Argelia» (Les femmes d'Alger) de Delacroix.
Más adelante se centró en el tema del pintor y el modelo. Un niño con rostro triunfante le arranca el pincel a un viejo artista con mirada vacilante y mueca de dolor en «El pintor y el niño», 1969.
Con un enfoque parcialmentebiográfico -obras en las que sus esposas, sus amantes y sus hijos sirvieron de modelos-, la muestra en Berlín abarca la totalidad de la carrera artística de Picasso, a partir de «Autorretrato» de 1901 hasta « Desnudo recostado y hombre tocando la guitarra», 1970.
El tema del erotismo dio origen a centenares de grabados de estupenda maestría, hechos en la última década de su vida y hasta el mismo día de su muerte en Mougins, al norte de Cannes, cerca del Mediterráneo y del Museo de Antibes, que aloja una fabulosa colección de sus esculturas. Los amantes del arte cuando se acercan a la Costa Azul no deben dejar de visitarlo.



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