El comediante negro de stand up Dave Chapelle sumergió a Netflix en el corazón de las guerras culturales de Estados Unidos (importadas al resto del mundo), por un programa especial calificado de transfóbico por empleados de la propia empresa de streaming. Muy lejos están ya los años 60, cuando monologuistas como Lenny Bruce (cuya vida llevó al cine Bob Fosse, interpretado por Dustin Hoffman), podían decir lo que querían y cómo querían. La libertad de expresión está hoy en serios aprietos.
Guerra cultural: Netflix en el ojo de la tormenta
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Chapelle. Un momento duro para las bromas y la libertad de expresión.
En “The Closer”, Chappelle, un célebre humorista, afirma que “el género es un hecho” y sostiene que las personas LGBTQ son “demasiado susceptibles”. “En nuestro país se puede disparar y matar a un hombre negro, pero es mejor que no se hieran los sentimientos de una persona gay”, dijo el comediante. Si bien el programa ha sido condenado por grupos LGBTQ, incluido GLAAD (Gay & Lesbian Alliance Against Defamation), que citó estudios que vinculan los estereotipos sobre las minorías con ataques en el mundo real, Netflix se ha mantenido firme en que el programa no será levantado. El gigante del streaming se encuentra en el centro de su controversia probablemente más intensa hasta el momento.
Chappelle sigue siendo muy popular, en un momento en que Netflix compite con rivales como HBO y Disney en las guerras del streaming. Para esta última propuesta obtuvo un pago de 24 millones de dólares de Netflix.
Esta polémica plantea preguntas más amplias sobre el papel de los gigantes del entretenimiento como Netflix en la difusión de mensajes a la sociedad. “Netflix ya no es una pequeña empresa, es un gran fabricante de contenidos que el año pasado gastó alrededor de 17.000 millones de dólares”, dijo Stephen Galloway, decano de cine y artes multimedia de la Universidad Chapman, con sede en California. Este es el primer caso en que Netflix está en el centro de una polémica sobre la libertad de expresión, y “ha plantado bandera frente a la limitación de la palabra”, señaló.
En “The Closer”, Chappelle pone en escena a un rapero estadounidense que ironiza sobre el sida y la comunidad LGBT, compara a las mujeres trans con el blackface, el uso de maquillaje para caracterizar a una persona negra, y bromea sobre amenazar con matar a una mujer y esconder su cuerpo en su auto. En un memorando que se filtró a la prensa, el CEO de Netflix, Ted Sarandos, afirma que “los contenidos en la pantalla no se traducen directamente en el mundo real” y que el espectáculo de Chappelle es popular y representa una expresión importante de la libertad artística. Pero un grupo de empleados de Netflix planea tomar una medida de fuerza esta semana para protestar contra sus jefes por defender a Chappelle. Un trabajador fue despedido por filtrar datos internos sobre la tarifa cobrada por el comediante.
“Entendemos que este empleado puede haber estado motivado por la decepción y el dolor que Netflix le habría causado, pero mantener una cultura de confianza y transparencia es fundamental para nuestra empresa”, dijo la compañía en un comunicado. Sarandos defendió la presencia de Chappelle en Netflix y recordó que el canal también presenta a artistas como Hannah Gadsby, cuyo aclamado especial “Nanette” relató sus terribles experiencias de violencia homofóbica como mujer lesbiana. Eso le valió una respuesta cargada de improperios de Gadsby en Instagram. “Estamos viendo a los líderes de Netflix enfrentarse cara a cara con algunos de sus empleados”, dijo Galloway.
El caso de Chappelle es controversial porque, aunque se lo acusa de acosar a una minoría vulnerable, el cómico señala repetidamente durante el programa que es miembro de otra, la afroamericana. “El especial extrae su energía de uno de los debates más candentes de la cultura popular sobre reclamos contrapuestos de victimización”, escribió Helen Lewis en The Atlantic. El caso de Chappelle recuerda la polémica desatada el año pasado por la autora de “Harry Potter”, JK Rowling, que defendió la realidad del sexo biológico, una opinión que muchos consideraron transfóbica. Chappelle afirma durante su espectáculo que los homosexuales blancos “son minoría hasta que necesitan volver a ser blancos”, y que las comunidades LGBTQ han logrado avances en unos pocos años mientras los negros no han podido lograrlos en décadas.
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