8 de abril 2003 - 00:00

Neuquén, más cerca de Bellas Artes propio

El proyecto presentado por Mario Roberto Al-Evarez y Asociados fue el seleccionado para construir el Museo Nacional de Bellas Artes-Neuquén. La nueva sede ha sido posible gracias al esfuerzo y el interés por la cultura del intendente de esa ciudad, Horacio Quiroga y su Secretario de Cultura, Oscar Smoljan y constituye el primer museo convocado por una licitación pública en la historia de las artes visuales en la Argentina. Hasta hace pocas décadas, los museos de arte eran recintos de clausura; hoy, son espacios abiertos. Después de haber sido mausoleos impenetrables, se han transformado en yacimientos de vida.

Para seleccionar el diseño de la sede en Neuquén, se realizó un llamado a licitación pública, a fines de 2002; en enero de 2003 se llevó a cabo la Apertura del sobre Nº 1 (económico), y al mes siguiente la Apertura del sobre Nº 2 (diseño de arquitectura). Se seleccionaron cuatro estudios asociados a sendas empresas constructoras: arquitecto Justo Solsona, con la Constructora Riva; arquitecto Mario Roberto Álvarez, Leonardo Kopiloff, Miguel Rivanera, Hernán Bernabo, Ricardo Izquierdo, con Roque Mócciola Constructora; arquitecto Oscar Silvetti, con las Constructoras RJ Ingeniería y Lautec; arquitectos Adrián Ibarroule y Oscar Aprea, con la Constructora Tappatá.

En forma previa a la adjudicación, los días 21 y 22 de este mes, el jurado escuchó las exposiciones de los cuatro arquitectos que diseñaron los proyectos; tuvieron una hora cada uno para dialogar con los integrantes de la comisión evaluadora. El jura-do se reunió en el edificio de Rivadavia 167, sede de la Secretaría de Obras Públicas de Neuquén.

Además de Smoljan y quien firma esta nota, el jurado estuvo integrado por el arquitecto Carlos Yanes, Subsecretario de Obras y Servicios Públicos; Ana Haikue. Directora de Economía y Gestión Urbana; Carlos Gamarra, Director de Asuntos Jurídicos, y el arquitecto Carlos Juárez, por el Colegio de Arquitectos.

Las cuatro ofertas contemplaron la construcción del MNBA-Neuquén en el Parque Central, ya que en la licitación esta propuesta otorgaba un puntaje extra. El edificio se deberá edificar en el predio ubicado sobre la Avda. Mitre, a pocos metros de la apertura que se realizó en las calles Córdoba-Chubut, sobre una superficie de 1.800 metros cuadrados. Para el estudio de Mario Roberto Alvarez, el Museo se desarrollará como una unidad espacial que abarca la totalidad del área de localización y el parque central en su conjunto al entenderlo como pieza simbólico-cultural de la ciudad.

Tal como lo expresó personalmente frente al Jurado, el arquitecto Ricardo Izquierdo, miembro del estudio, la propuesta integra al parque como extensión natural del museo y viceversa, reinterpretando el modelo exitoso del Parc de La Villette en Paris (diseño del arquitecto suizo Bernard Tschumi, hoy decano de la escuela de arquitectura de Columbia, Nueva York).

Los ingresos, actividades y acciones del Museo se extenderán espacialmente más allá de los límites físicos del edificio, a través de un sistema de puntos de encuentro, líneas de circulación y explanadas. La estética propuesta considera que el valor fundamental del Museo está en su contenido y las actividades que en él se desarrollen. Entendiendo su carácter paradigmático en la Ciudad, explican los proyectistas, «se basaron en formas que lo definirán como hito urbano».

Líneas puras conforman planos que flotan suspendidos sobre espejos de agua, marcados por piedras bola del lugar, definiendo la volumetría del museo y su extensión sobre el parque. El auditorio (en el área central) y el restaurante lo continúan espacialmente. Sobre el oeste del Museo se desarrollará un sitio en el exterior para actividades culturales al aire libre. La propuesta paisajística convierte al área inmediata al edificio que levita gracias a los espejos de agua, en un gran soporte espacial, acentuado por el manejo de las circulaciones, las explanadas, el agua, los planos del jardín y las líneas de álamos, en 14 hectáreas de verde (césped) y azul (espejo de agua), que rodearán al edificio.

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