20 de diciembre 2000 - 00:00

Nick Park, el inglés "Oscar"

Ni Michael Caine ni Anthony Hopkins ni Sean Connery. En Gran Bretaña, quien ha ganado más premios Oscar se llama Nick Park. Ya tiene tres y está haciendo lugar para otro. Nacido en diciembre de 1958 como Nicholas Wulstan Park, en Preston, Lancashire, y entretenido desde chico con los muñecos de masilla, su primer gran éxito desde que terminó el Politécnico de Sheffield fue, precisamente, un apabullante videoclip de animación en plastilina para un tema de Peter Gabriel, «Sledgehammer», en 1987 (acá oportunamente visto, como casi todo el resto, en el desaparecido programa «Caloi en su tinta»).
Lo mejor vino después: el breve, sencillo, y conmovedor reportaje a los animales del zoológico (todos de plastilina), «Creature Comfort», 1990, con el que alcanzó su primer Oscar. Y, tras ello, las variadas andanzas de un típico inglés y su perro: Wallace & Gromit. Con dos de esos cortos, «Un gran paseo» y «Los pantalones equivocados», llegaron los otros premios, y es bueno saber que pronto vendrá el primer largo, también de Nick Park.

Ya para entonces se había asociado con Peter Lord, dedicado como él a la animación (lo mejor, «Adam», 1991), pero más que nada a la producción. Lord es uno de los creadores de Aardman Animations (el nombre recuerda a uno de sus personajes, una especie de Superman fallado), que empezó en 1972 como una pequeña empresa de trabajos publicitarios y videoclips y ahora es uno de los estudios más avanzados de animación de modelaje, con 26 sets de filmación y 300 empleados. Por supuesto, se trata de la clásica animación artesanal cuadro a cuadro, lo que significa que para cada segundo de película hay que mover 24 veces cada muñequito, es decir, 1.440 veces para lograr un minuto y 129.600 para hacer una película como «Pollitos en fuga». Claro que «Pollitos en fuga» hay una sola. Hacerla les llevó cuatro años y medio.

Tuvieron ayuda: The Computer Film Company dio el toque final a la iluminación y los escenarios más amplios y DreamWorks, la empresa de Steven Spielberg, el toque inicial con un contrato de 250 millones de dólares, que incluye otros cuatro largometrajes, el segundo de los cuales, «La liebre y la tortuga», ya está en marcha. DreamWorks hace su negocio a escala mundial, y es muy buen negocio, pero acepta, eso sí, la plena libertad creativa de los artistas ingleses. Por algo el personaje más noble y heroico de la película que ahora se estrena es una gallinita inglesa.

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