Norah Jones, del brillo a la monotonía

Espectáculos

«Not too late». Norah Jones. EMI/Blue Note Records.

Un enorme revuelo ha causado el nuevo disco de Norah Jones desde que apareció a la venta hace pocos días. En los Estados Unidos y en Europa es un gran éxito de ventas y en nuestro país ya empieza a aparecer cómodamente ubicado en los rankings de las principales cadenas de disquerías. Sin dudas, este fenómeno -que seguramente se repetirá si finalmente su gira pasa por Buenos Aires- tiene muchas más aristas que la musical; tantas que inclusive pueden subestimarse algunos valores artísticos que sin dudas el álbum tiene.

Un poco cantante pop, otro poco artista de jazz, compositora y pianista, esta bellísima morochatiene todos los ingredientesque necesita la industria para abastecer al mercado de buenas ventas. No se han quedado dormidos en la explotación comercial de la cantante y los resultados están a la vista. Pero en lo puramente artístico es donde Jones tiene puntos a favor y en contra. La estética del disco se mueve entre la música country, el jazz de hotel internacional y el pop elegante. Las canciones -escritas o coescritas por la propia Norah están bien construidas, aunque no logran sorprender por su originalidad, y su estilo se hace algo monótono a medida que transcurre el álbum.

Pero, la principal virtud de su trabajo está en la ejecución: con ella en piano y voz, la producción del compositor y bajista Lee Alexander, la participación de muy buenos músicos de sesión y con una muy profesional realización técnica, el disco no admite ningún cuestionamiento en esos terrenos. En todo caso, y salvo para los muy fanáticos, «Not too late» es un material agradable para escuchar mientras se hace alguna otra cosa. 

Ricardo Salton

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