9 de septiembre 1999 - 00:00

"NOVIA FUGITIVA"

E l primer beso recién se lo dan a los 82 minutos de película: es decir, que si hubieran sido personajes de aquellas simples y brillantes comedias de los años '40, ni siquiera habrían hecho a tiempo porque el The End habría aparecido antes. Pero aquí no hay problema: aun cuando Richard Gere no se hubiese atrevido a besar a Julia Roberts en una iglesia, durante un simulacro de matrimonio (todavía no con él sino con un actor apellidado Meloni), tendría otra media hora para decidirse.
La novia fugitiva del título es, por supuesto, Julia, la más encantadora de las fóbicas patológicas: siempre está poniendo caritas y ladeando la cabeza como una animadora de programa para chicos. A Julia, blanca y radiante, la espantan altares y hombres (no por separado, sino cuando vienen juntos) y, como el protagonista de «Equus», prefiere los caballos como vía de escape. Salvo al final, cuando se moderniza y trepa al camión de un famoso correo privado: «Vaya donde vaya, llegará mañana a las 10.30 de la ma-ñana», recita Héctor Elizondo, haciendo historia. Es el primer aviso comercial explícito incluido en una película, y no meramente la imagen de una marca como venía ocurriendo hasta ahora.
«Novia fugitiva», que lleva como protagonistas a los astros de «Mujer bonita» -y es del mismo director, Gary Marsh all-, no tiene nada en común con el argumento de su exitosa antecesora, y tampoco, desafortunadamente, con su gracia. Gere interpreta a uno de los más leídos columnistas del «USA Today» (otro «chivo»), aunque la irresponsabilidad con que publica la información sobre esa novia fugitiva, con muchos errores, y cuya única fuente es un borracho en un bar, le cuesta el puesto (lo cual relativiza el «chivo» al diario si es verdad que aparecen noticias tan mal chequeadas).
La expurgación que se impone es un viaje al corazón de la noticia: la ciudad donde vive Julia, la fugitiva, con su familia, los novios abandonados, el actual, y los potenciales desairados del futuro. Ni falta hace sugerir qué lugar va a ocupar Gere en esa estructura, ni lo que logrará al fin de la película. Desde luego, no son sorpresas argumentales lo que se busca en este tipo de producciones pero sí ingenio, chispa y comicidad, que en este film son convidados tan fugitivos y esporádicos como la dulce Julia.

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