14 de noviembre 2000 - 00:00

"Nuestras carreras individuales nunca afectaron al trío"

(14-11-00) "Tenés que morirte para que se te reconozca, fue lo que pasó con Olmedo. La gente, o mejor dicho los medios, esperan que te mueras para hablar bien de los humoristas. Muy pocos fueron reconocidos como lo merecen. ¿Qué es lo que molesta, que sea popular?" El que se queja es Miguel Torres Del Sel, integrante del trío humorístico Midachi que, junto a Dady Brieva y Darío «Chino» Volpato, volvió a reunirse y se presenta en el teatro Opera. Luego de haber probado suerte por separado, el grupo coincide en que muchas veces el rechazo de la crítica (así lo expresan) responde a un rechazo implícito hacia «lo popular». Los Midachi, a los que la separación evidentemente no favoreció, continuarán presentándose en una gira que tendrá como destino final Bahía Blanca y Neuquén, y planean descansar en el verano, para volverse a juntar el año que viene.
Periodista: ¿Por qué, de verdad, volvieron a unirse después de haber dicho que la separación era definitiva?
Dady Brieva: Porque real-mente, realmente, pero la verdad, verdad, que es muy contundente, nos volvimos a unir porque se nos cantó. Porque real-mente tuvimos ganas. Todo lo demás no sirve de nada. Si lo único que te lleva a unirte es la plata, al mes ya te estás matando. Lo mismo ocurre con una pareja: si la unión es exclusivamente por el sexo, a la semana le estás afanando la tarjeta.
P.: Pero ¿no ocurrió que las individualidades no fueron tan exitosas como el conjunto?
D.B.: Insisto. Lo que hubo fue una necesidad de los tres de juntarnos y de pasarla bien. Todo lo demás está de más. Nos junta-mos, como decimos siempre, sin presiones, sin complejos. Y por eso estamos lo bien que estamos.
Darío Volpato: Como empresa, Midachi no depende de nadie. Dependemos de un llamado telefónico entre nosotros que decimos: «Nos juntamos, cuándo y armamos». Nadie es dueño de nosotros, nosotros somos dueños de esto.
D.B.: Nadie puso la plata.
P.: ¿Y eso está dicho con orgullo o con resignación?
D.V.: Está dicho como lo que es. Nadie nunca puso un peso por nosotros, y todavía dependemos de que la gente venga a ver nuestro show. Creemos en esto y hemos tenido la suerte de que nos vaya bien. No fue de un día para el otro.
Miguel Del Sel: Midachi representó en Buenos Aires una revolución en lo humorístico, y ha quedado latente más allá de que cada una de las carreras nuestras puedan tener su gran éxito o su fracaso en forma individual. Pero el trío nunca fue tocado como tal. El trío terminó arriba y volvió de la misma manera.

Convicción

P.: ¿Siempre creyeron que tendrían el mismo éxito que antes de separarse?
D.B.: No nos habríamos juntado si no hubiéramos creído que íbamos a tener el mismo éxito.
M.D.S.: Nuestra ventaja es que seguimos siendo los tres mismos vagos, que supimos de grandes lo que era el éxito. Si te agarra después de haber limpiado baños, hacer pozos, haber puesto postes, atendido en el banco, sabés cuál es la realidad de la vida. Y que nadie es más que nadie.
P.: ¿Es cierto que están enojados con los medios?
M.D.S.: Con algunos. El problema de la prensa es que los mismos que en una época te aman, te auspician y te sacan excelentes comentarios, cuando te dejan de auspiciar te olvidan y hasta te pegan palos. Nos pasó con «Clarín» que nos auspició los primeros tres años y después no nos hizo nunca más una nota y cuando habló de mi programa de televisión «Totalmente» lo hizo para matarme. Con Dady lógicamente no pasa lo mismo porque él está en «Canal 13». Yo por ahí no ligo prensa pero el rating que hago es muy valioso teniendo en cuenta que compito con Guinzburg y sin afiche en la calle publicitán-dome.
Con lo popular no sé por qué hay como un prejuicio. Cuando hacíamos «Rompeportones» o «Petardos» decían «qué ordinario, mirá cómo salen las minas en bombachita y corpiño», pero después lo hacen en el programa de Nico y es «artístico». Las minas están el doble de tiempo en bolas pero está bien visto, porque eso es arte.
D.B.: Hay un fuerte prejuicio contra lo popular, te quieren matar si sos querido. Y los tipos populares son los más queridos y los más amados. Son los que se hacen querer con el tipo que labura todo el día y se sienta a la mesa y busca la diversión al instante.

Público

P.: ¿Sienten que les va mejor con cierto tipo de público y no con otro?
M.D.S.: Sabemos que somos populares y el hecho de que lleguemos bien al pueblo por ahí a algunos no les agrada. Quizá el día que Midachi no esté nunca más ahí se nos reconozca por todo lo que hemos hecho en estos 18 años.
D.B.: En estos años ¿qué otro humorista salió de la provincia de Santa Fe? Nadie. Tampoco hubo otro trío o cuarteto. Estamos hablando de casi veinte años.
P.: ¿Cómo imaginan que serán los humoristas argentinos en el futuro?
M.D.S.: Quizá va a ser más difícil que aparezcan nuevos talentos porque la vida de nuestra infancia era la de jugar al trompo, a la bolita. Yo jugaba a la pelota todo el día, iba a pescar, sacaba mojarras, y ese tipo de vivencias el pibe de hoy no las tiene. Está en la computadora,
va al colegio de doble escolaridad.
P.: ¿Y por qué eso es perjudicial? ¿No puede haber un humor sin mojarritas o pelota de fútbol?
M.D.S.: Sí, creo que va en perjuicio porque son cosas que cuando uno las cuenta son muy agradables y muy graciosas. Yo hasta los 30 años me movilizaba en colectivo y daba clases de educación física. Son cosas que por ahí no vive el de Buenos Aires. Acá te convertís en estrella en poco tiempo.
P.: ¿Qué ingredientes novedosos destacan de este show?
D.V.: Tiene algunos números nuevos, tiene una estética diferente. Se trabaja sobre sincronismos de música y luces. Son cosas que normalmente para un espectáculo de humor en la Argentina, y hasta diría que en el mundo, no se utilizan. Normal-mente un comediante es un tipo que se posa en el escenario y empieza a decir boludeces. Son efectivos en ese punto pero lo que nosotros queremos es que se convierta en un musical humorístico. No es muy común ver respaldado al humorista con tanta tecnología en un espectáculo de humor. Hay una banda de música, con bailarinas, y el espectador puede engancharse con cualquiera de esas particularidades. Pero la propuesta es un show integral, muy parecido a los grandes espectáculos que se hacen en Las Vegas.
D.B.: O en Broadway... El Broadway lo hicimos hace tres años acá en la calle Corrientes. Hablando en serio. Yo siempre digo que el teatro es como una cancha de fútbol. La gente hace catarsis con nosotros, se libera, participa mucho.

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