29 de mayo 2007 - 00:00

Nueva York: exhaustiva muestra de arte catalán

El famoso afiche para la República Española realizado por Joan Miró, unade las imágenes icónicas de la muestra de artistas, arquitectos y diseñadorescatalanes que exhibe el Met.
El famoso afiche para la República Española realizado por Joan Miró, una de las imágenes icónicas de la muestra de artistas, arquitectos y diseñadores catalanes que exhibe el Met.
En el Metropolitan Museum of Art de Nueva York se exhibe la muestra «Barcelona y la Modernidad: De Gaudí a Dalí», que con trescientas obras de artistas, arquitectos y diseñadores, despliega un exhaustivo panorama del arte catalán de la modernidad en el período que abarca desde la revolución de septiembre de 1868 a la caída de la República en 1939.

Organizada por el Museo de Arte de Cleveland, el Met y el Museu Nacional d'Art de Cataluña, la muestra cuenta con la curaduría de Magdalena Dartowski y Jared Gross, quienes seleccionaron pinturas, esculturas, fotografías, mobiliario, tejidos, carteles, artes decorativas, diseños y maquetas.

Se exhiben obras de artistas que compartieron movimientos vanguardistas como el cubismo y el surrealismo; estarán presentes Pablo Gargallo, Joan Miró, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Francis Picabia y Julio González junto con manifiestos originales de la época.

El recorrido incluye varios núcleos que siguen un criterio cronológico y temático: setenta años de la historia artística de Cataluña. Comienza cuando la ciudad se expandió hasta convertirse en la más avanzada industrial y culturalmente. «Veía venir, a marchas forzadas, una nueva civilización, cuyas primeras acometidas se hacían notar en las grandes ciudades, que tenían que ser el campo de operaciones de la lucha gigantesca de dos civilizaciones que se disputan el mundo», escribió Ildefons Cerdà, una de las figuras más notables del progresismo social de su época.

Cerdà fue el autor del Ensanche de Barcelona realizado en 1859 y uno de los teorizadores del urbanismo. Esa ciudad fue su objeto de análisis y el terrero de confrontación de sus teorías para responder a las necesidades que exigía la nueva ciudad industrial. Diseñó la ciudad que crecía más allá de la muralla medieval a medida que, con retraso con respecto a Europa, la ciudad se industrializaba y logró prever el crecimiento del área metropolitana.

Diplomado en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, entre 1841 y 1849, desempeñó sus actividades profesionales ingeniero de caminos. canales y puertos en Murcia, Tarragona, Valencia, Gerona y, por último, Barcelona. Un viaje en tren a Nimes (Francia) lo llevó a intuir la exigencia de una gran ciudad, determinada por la era de la industria, el transporte y las comunicaciones. Se dedicó a sus investigaciones sobre urbanización, término acuñado por él. Pero también se hizo político para defender sus ideas técnicas, y así fue diputado nacional, concejal de Barcelona y vicepresidente de la Diputación catalana.

«Que esta exposición empiece con la Barcelona proyectada por el primer y genial urbanista del mundo, Ildefons Cerdà, es un acierto, como lo es toda esta magnífica exposición», señaló el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu.

Una sección recuerda la importancia del «Café Cuatro Gatos», que fuera establecido por Casas y Rusiñol en 1897. Allí se reunían bohemios y artistas, y en 1900, Pablo Picasso presentó su primera muestra individual.

La muestra incluye épocas como la Renaixena, el Modernismo, el Noucentisme, las Vanguardias y la Guerra Civil, que llevó a Picasso a brindar su excepcional testimonio con su formidable «Guernica» (1937), gran composición en blanco y negro que evoca el arrasamiento de la histórica ciudad por la aviación nazi. En esta obra tradujo en imágenes los horrores de toda contienda, utilizando formas y contrastes de luz y sombras. Entre las imágenes icónicas que representan la Guerra Civil en la historia del arte -además del «Guernica»- se destaca «Naturaleza muerta con zapato viejo» de Miró, también de 1937, una obra que es revalorizada por Robert Lubar en uno de los artículos incluidos en el libro que acompaña la muestra en el Met.

En ese año, Miró realizó también los murales para el pabellón español en la Exposición Universal de París y varios afiches para la República Española, como el muy conocido « Aidez Espagne», con el texto: «En la lucha actual, veo del lado fascista las fuerzas perimidas y del otro lado, el pueblo cuyos inmensos recursos creativos darán a España un ímpetu que conmoverá al mundo».

Lubar también incluye entre estas imágenes a la «Monserrat» del escultor Julio González, primera gran escultura expuesta en ese pabellón español de 1937. También «Premonición de la Guerra Civil» (1836) de Dalí, que instalado en París desde 1928, había tomado contacto con los surrealistas. Desde entonces, los motivos abstractos cedieron paso a una figuración elaborada con creatividad y la invención de un nuevo método que llamó paranoico-crítico, basado en la «objetivación crítica de las asociaciones e interpretaciones delirantes», según lo definió.

«La Guerra Civil frustró el desarrollo de esta espléndida floración de talentos artísticos españoles, muchos de los cuales se vieron obligados a emigrar o a exiliarse», escribió Francisco Calvo Serraller en su estudio sobre El arte contemporáneo.

Se exhiben dibujos y maquetas de la Casa Milá y el Templo de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí, arquitecto alejado de todo academicismo que impulsó la vitalidad cultural de Barcelona a fines del siglo XIX. Con el característico sentido orgánico de sus diseños se propuso un trabajo integral y lo abarcó todo: edificios, jardines, muebles, hasta picaportes. Su influencia no sólo se manifestó en el ámbito de la arquitectura sino también en el arte contemporáneo.

Con motivo de la inauguración en Nueva York, el conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, destacó la importancia de que «Catalunya, una nación europea, con una lengua y una cultura propias pueda presentar esta muestra», y recordó que en el tránsito del siglo XIX al XX, Cataluña entró en la modernidad «por la iniciativa de la sociedad civil, sus creadores y sus movimientos sociales». Por su parte, el alcalde Hereu reconoció que esta muestra afianza la proyección de Barcelona en el mundo y de su riqueza cultural.

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