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Toda la obra de Lito Vitale está indisolublemente ligada al piano, a los teclados y a la música instrumental. Pero, sin soslayar todo el resto de sus búsquedas, hubo hays formaciones en las que el músico parece sentirse especialmente cómodo: el cuarteto y el trío. Ambas lo reflejan por igual, aunque aparecen de momentos distintos de su producción. El cuarteto ha estado siempre más ligado a lo jazzístico; el trío, mucho más a lo folklórico y a lo popular. Y aunque Vitale es de esos músicos que siempre eligen rodearse de grandes colegas -que, en consecuencia, imponen sus propias marcas-, su estilo prevalece.
Para este disco -que tendrá un prelanzamiento el miércoles 27 en Radio Nacional y una presentación formal en el teatro ND/Ateneo el 11 de octubre-, Vitale volvió a convocar al guitarrista Lucho González, y sumó al flautista, saxofonista y quenista Víctor Carrión. El repertorio es una suma de clásicos del tango y del folklore («Decarísimo», «La oncena», «La puñalada», «A fuego lento», «Paisaje de Catamarca», «A Monteros») y algunas piezas de Lito y de González, algunas ya grabadas con anterioridad por otras formaciones («Espejo de agua», « Improvisaciones por marineras», «Milonga del 700», «Antarqui»). Y aunque no significa una gran novedad respecto de propuestas anteriores, vuelve a mostrar a Vitale con esa potencia que siempre ha sido marca registrada de sus tríos.
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