4 de noviembre 2004 - 00:00

Nunca estuviste tan adorable

En la séptima obra del ciclo Biodrama (biografías de argentinos vivos), Javier Daulte convierte la vida de su familia en una comedia brillante de alcance popular, con excelentes actores.
En la séptima obra del ciclo Biodrama (biografías de argentinos vivos), Javier Daulte convierte la vida de su familia en una comedia brillante de alcance popular, con excelentes actores.
«Nunca estuviste tan adorable». Autoría y Dir.: J. Daulte. Int.: M. Onetto, M. Busnelli, C. Portaluppi, L. Cáceres, L. Forte, L. Oviedo, W. Prociuk. (Teatro Sarmiento.)

Una emotiva comedia familiar con leves rasgos de melodrama y situaciones humorísticas de gran eficacia, es el resultado del séptimo Biodrama. Siguiendo la premisa del ciclo, que es llevar a escena la biografía de un argentino vivo, el dramaturgo y director Javier Daulte decidió transformar en criaturas de ficción a sus padres, tíos y abuelos. La acción se inicia en la década del '50 cuando su madre era una adolescente que vivía con su hermano y sus padres en un departamento en Olivos.

Toda la primera parte de la obra está centrada en la figura de Blanca, la avasallante abuela del autor, a quien éste presenta como una cuarentona alegre, seductora y capaz de lanzar los comentarios más crueles sin ningún tipo de filtro. Mediado por la actriz María Onetto («La escala humana», «Donde más duele») el personaje adquiere una sinuosidad estremecedora. Con el correr de las escenas (una admirable síntesis temporal que abarca veinte años de vida) va quedando en evidencia que este cálido hogar en el que Blanca reina es mucho menos armonioso de lo que aparenta y está cargado de secretos y conflictos sin resolver, como en cualquier familia.

La obra abunda en detalles de época (la llegada de la televisión, las películas de Hollywood pautando modas y estilos de vida) que son incorporados dentro de la trama con una vitalidad sorprendente. También se insertan algunos números musicales que fluyen con naturalidad, casi como un rasgo más del imaginario popular de aquellos años.

Otro hallazgo es el personajede Marta (Mirta Busnelli), la vecina que con su fragilidad y sentido trágico de la existencia aporta una faceta de la realidad muy diferente. Más allá de sus carencias afectivas y del terrible conflicto que mantiene con su hija, Marta funciona como un espectador privilegiado ante esta simpática familia.

Quizás hubiera sido preferible que el autor no explicara en la segunda parte (década del '70) los misterios que aparecen en la primera, ya que éstos resultan mucho más atractivos dramáticamente cuando mantienen su ambigüedad. La historia continúa entonces 20 años después, cuando los padres de Daulte, ya casados y con dos hijos, siguen viviendo en casa de Blanca. El paso del tiempo permite apreciar mejor la inversión de roles entre padres e hijos, los sueños incumplidos, algunas frustraciones y, sobre todo, el frágil entretejido de la memoria que traiciona por igual a viejos y a jóvenes. «Nunca estuviste tan adorable» es una obra de alcance popular, que está a nivel de las mejores comedias de Neil Simon («Perdidos en Yonkers» sería la más afín). Los jóvenes del elenco se suman con soltura a la magnífica labor de Onetto y de Busnelli, resolviendo con suma naturalidad el salto de la adolescencia a la madurez. La interpretación de Carlos Portaluppi (el paciente marido de Blanca) resulta sencillamente encantadora. Sólo resta destacar los rubros técnicos (vestuario de Mariana Polski, escenografía de Alicia Leloutre e iluminación de Gonzalo Córdova) que contribuyen por igual a que la obra luzca como lo que es: una comedia brillante.

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