"Crear mundos": las mujeres que expusieron en Proa

Espectáculos

“Crear Mundos”, que se exhibe en la Fundación Proa, propone un recorrido a través de las obras de más de 50 artistas nacionales e internacionales que han expuesto en esta institución a lo largo de 24 años. Está organizada en cuatro ejes temáticos y en diferentes soportes bajo la curaduría de Cecilia Jaime y Manuela Otero, con la asesoría de María Laura Rosa y requiere una prolongada visita.

En la sala 1 se encuentra “Materialidades”, relacionada con el papel de la mujer en el ámbito laboral. Mona Hatoum, artista palestino-británica, presenta “Globe”, un globo terráqueo realizado con barras de metal, una jaula que no parece ofrecer escapatoria. Lo textil está presente en Mini Zuccheri con su site specific “Vestuario”, un vestido en papel y un dibujo mural que da cuenta de su labor como vestuarista del Teatro Colón. Delicada, como es habitual en Mónica Millán, su encaje bordado en ao-poi cubre un nido de termitas, característica labor de los pobladores de la ciudad paraguaya de Yataití. Se destaca la colección Pereda de joyas del atuendo femenino mapuche. Un maniquí sin rostro cubierto con un gran lienzo con retratos de mujeres artistas, entre ellas, Marie Laurencin, Raquel Forner, Remedios Varo, Natalia Gontcharova, inscripciones en tinta, señalan las desigualdades de género de Delia Cancela con esta obra de 2018. No podía faltar la ironía de las carteras de la serie “Peletería Humana” de Nicola Constantino, obra que causó revuelo cuando fue expuesta hacia 2006, al reemplazar el cuero por una imitación de piel humana. Completan este espacio obras de Dalila Puzzovio, Alicia Herrero, Mariela Scafati y Mónica Girón que tejió pequeños trajes para evitar la extinción de aves patagónicas.

En la sala 2, “Espacio”, el concepto de territorialidad está presente. Ana Gallardo y sus carbonillas del paisaje mexicano de Zempoala, donde esparció las cenizas de su madre; Adriana Lestido y sus fotografías en blanco y negro de la Antártida, la húngara Agnes Denes, pionera del “land art”, con su obra “Arroz, Árbol, Entierro”. Gachi Hasper y las imágenes satelitales de sus recorridas por Buenos Aires: “Mi analista”, “Mi taller”, “Once y Abasto”, a manera de coloridas grillas de color, que marcan su territorio. Gabriela Golder y Mariela Yeregui, dos destacadas del video arte en la Argentina, plantean el tema del territorio urbano. “Looming”, obra de 2004 de la estadounidense Jenny Holzer, célebre por sus carteles luminosos en Times Square con mensajes y denuncias de tono político.

La sala 3 está dedicada al lenguaje. Laura Rosa cita a la estadounidense Ann Rosalind Jones, quien señaló: “escribir desde el cuerpo es recrear el mundo”, y al filósofo británico John Austin: “la lengua se vive y se pone en acto corporalmente, por lo tanto, es cuerpo”. Destacadas obras como “Leyendo las noticias” (1965) de Marta Minujin, “ Al fin un hombre” (1965) de Sarah Grilo, una pionera al incluir la palabra escrita en sus pinturas, las grafías de Mirta Dermisache; delicados “Gestos textiles” de Julia Masvernat, los calados de Inés Drangosch, “Pisa Fibonacci II”, un trabajo lumínico de Margarita Paksa; la brasileña Lenora de Barros con su registro fotográfico de su poética y erótica performance; la conmovedora iraní Shirin Neshat que utiliza sus videos para sus relatos sobre artistas y mujeres perseguidas.

Enn la sala 4, Cuerpo, los cuerpos cuestionan los cánones de belleza como en las fotografías de la cubana Ana Mendieta o su contraparte, los desnudos de la italiana Vanesa Beecroft, sin rastro de emoción. Integran este grupo las expresivas miradas de los autorretratos de Flavia Da Rin; la performance de Elena Dahn; las esculturas sin rostros de Elba Bairon, la inquietante animación “Porque es lindo vivir”, de la sueca Nathalie Djurberg. Completan este núcleo Liliana Maresca (Argentina), Rosemarie Trockel (Alemania), Aili Chen (Taiwan), (Clausura el 28 de febrero. Pedro de Mendoza 1929).

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