En su búsqueda de nuevas alternativas para reemplazar las ganancias obtenidas por las ediciones en DVD, los estudios siguen experimentando con todas las tecnologías a su alcance. Hace pocos días, en Estados Unidos, Sony decidió ofrecer a todos los compradores de su televisor Bravia la posibilidad de acceder a su última película, «Hancock», de manera paralela a su estreno en las salas. Para lograrlo, el usuario debía tener, además, una conexión inalámbrica a Internet -con un costo de 299 dólares adicionales- y pagar también un determinado derecho de visualización. La película, obviamente, se ofrece como un «stream», es decir, un archivo transitorio que puede verse pero no almacenarse, pero aquellos que optaron por esta alternativa recibirán más adelante una copia del DVD a editar.
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Más allá de la calidad de la película, y de que no trascendieron las cifras recaudadas por este concepto y de la posibilidad de realmente combatir el copiado ilegal con este sistema, la polémica estalló en EE.UU. a partir de todos las partes del negocio que quedan «fuera de juego» con una mecánica como ésta, incluyendo -dato no menor- a la propia división de Sony encargada de realizar las ediciones en Blu-ray.
De acuerdo con un alto ejecutivo de la compañía, la intención es crear una fuerte sinergia entre todas las divisiones de la empresa, con la sección especializada en el negocio cinematográfico apoyando la venta de los Blu-ray y de los televisores de alta definición, o la venta de consolas de PlayStation para ver los productos a través de la PlayStation Network. De hecho, Sony tiene como objetivo que, hacia 2010, 90% de sus productos electrónicos posean algún tipo de conexión a Internet integrada, lo que podría determinar, de alguna manera, cuál es el futuro elegido por la compañía, ya que este hecho les permitiría ofrecer todos sus contenidos a través de distribuidores video on-demand o de cable operadores premium, aunque desde la compañía se señala que «los consumidores deben poder elegir qué quieren ver, y esa elección no debe ser dictada por las compañías de cable».
La preocupación de varios estamentos del negocio pasa por la posibilidad de que Sony compita por el espacio, desde sus propios emprendimientos, a través de los costos que, como empresa propietaria, podría manejar a su antojo. Y ésa es la verdadera cuestión detrás de estos movimientos en el mercado. Habrá que ver la evolución del tema.
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