El padre Julio César Grassi sigue «abrochando» acuerdos con empresas para favorecer a su fundación Felices los Niños. Esta vez es con Metrovías, la operadora de los subtes y el tren Urquiza, con la que se embarcaron juntos en un proyecto para recuperar chicos y adolescentes que deambulan por las estaciones. «No hay nadie que conozca el problema como el padre Grassi; él comenzó su carrera en favor de los chicos justamente en estaciones ferroviarias», dice un vocero de la empresa.
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La intención es acercarse a los menores a través de un equipo de profesionales que cooperan habitualmente con la Fundación y trabajar también con los familiares. «La idea es ofrecerles una alternativa a la vida que llevan en los centros de la Fundación», agrega el vocero. Si bien los chicos serán invitados a concurrir a hogares y centros de día, la intención última es tratar de reinsertarlos en sus familias (siempre que esto sea posible y beneficioso para el menor). «Queremos también reducir al mínimo la explotación de la mano de obra infantil, que es utilizada muchas veces para ilícitos; desde ya, trataremos de que los chicos que ingresen en el programa vayan a la escuela.»
El beneficio secundario para Metrovías, que invertirá en el proyecto una cifra importante (que el vocero se negó a revelar), será la disminución del número de menores que circulan por su red, lo que redundará -dicen-en un mejor servicio para los usuarios. Pero los propios usuarios serán invitados a participar en la ayuda a los menores, a través de espacios que se abrirán en las principales estaciones. La iniciativa incluye en una primera etapa a las líneas A, B, C y D; el trabajo se focalizará en los vagones y en las estaciones consideradas más críticas, y se desarrollará de lunes a viernes de 8 a 16.
El denominado Plan de Acción se compone de varios pasos: la observación (se releva la zona, se entrevistan a gerentes de estación y a habitués para conocer la dinámica de los chicos), el acercamiento (los profesionales hacen los primeros contactos con los chicos); el relevamiento de instituciones (para derivar a los menores que acepten participar del programa), la derivación (hacia esas instituciones), el diagnóstico y seguimiento, contención y sostenimiento.
El portavoz admite que «no hay una cifra confiable de cuántos son los chicos que circulan por la red; lo que sí hemos notado es un gran aumento de la mendicidad en los subtes». Metrovías venía trabajando con los Hogares Don Bosco para el rescate de los chicos de la calle, «pero creemos que éste es un momento en que se impone tomar una actitud proactiva: los chicos no cruzan solos la calle entre la marginalidad y la integración a la sociedad; hay que embarrarse e ir a buscarlos a donde están».
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