Para chicos, con excelente nivel

Espectáculos

«Pedro y el lobo». Cuento musical para niños. Texto y mús.: S. Prokofiev. Idea y coreog.: V. Cochella. Int.: Solistas del Ballet Estable del Teatro Colón. Sábados y domingos. (Centro Cultural Borges.)

"Pedro y el lobo", un cuento musical para niños, para narrador y gran orquesta sinfónica, con texto y música de Serguei Prokofiev (Op. 67) fue compuesto en l936 y estrenado en Moscú el 2 de mayo del mismo año. La fascinación de Prokofiev, durante la infancia, por los animales astutos y los espíritus sobrenaturales nunca desapareció. Es más, estas características se hallan presentes en obras como «El patito feo», «El amor por tres naranjas» y, por cierto, en «Pedro y el lobo», quizás uno de los cuentos musicales más célebres de la creatividad musical del siglo XX. El mismo compositor ruso expresa sobre su obra «lo que era importante para mí no era contar un cuento, sino motivar a los niños a escuchar atentamente la música, para lo cual el cuento era solamente un pretexto». Habría que agregar ante esta nueva versión de «Pedro y el lobo» preparada por el «Argent Ballet», que también constituye un pretexto para mostrar a los chicos algunas figuraciones básicas, actitudes, mímicas y movimientos de la danza clásica.

Para ello, Viviana Cochella diseñó una sencilla y efectiva coreografía de lenguaje clásico que interpreta un grupo muy eficaz de bailarines solistas del Ballet del Teatro Colón. Roberto Zarza como Pedro, Lila Flores (la Pajarita), Miriam Barroso (la Pata), Néstor Assaf (el Lobo), Vagram Ambartsoumian (el gato), Sergio Yanelli (El abuelo), Marisa Baamonde y Mariana Crespo (las aldeanas) y el resto del elenco exhiben lo mejor de sus capacidades para interpretar dramáticamente los distintos personajes humanos y los animales que viven las alternativas del cuento infantil.

Con aliento didáctico en la caracterización instrumental y dancística, el espectáculo de unos 45 minutos de duración, es una verdadera fiesta, que tiene en las luces, el vestuario y las máscaras un apoyo fundamental, así como la refinada y cromática estética general.

La versión musical que se utiliza es la de
Claudio Abbado con el relato castizo y cálido del tenor José Carreras, lo que agrega otro elemento de calidad a este grato espectáculo.

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