«El fantasma» («The Ghost», EE.UU., 2001). Dir.: D. Jackson. Int.: M. Madsen, C. Hiroyuki, G. Tagawa.
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Para los nostálgicos del viejo cine de acción y karate tan común en los '70 y los '80, que después de ver «El tigre y el dragón» se preguntan cómo volver a ver alguna película que tenga patadas voladoras desprovistas de poesía visual, pretensiones estéticas ni grandes presupuestos hollywoodenses, la respuesta es esta lunática «El fantasma», que curiosamente se edita en video en la Argentina bastante tiempo antes que en EE.UU.
La trama cuenta cómo un romance por Internet entre Hong Kong y California termina involucrando al galán virtual en una serie interminable de masacres que persiguen a la novia, una asesina de una secta acechada por el archivillano que ya aniquiló a toda su familia.
El histrionismo de Cary Tagawa para los tics malignos siempre se roba la escena, en especial cuando liquida a sus propios socios para imponer el respeto en su banda, o cuando festeja su cumpleaños con una orgía desenfrenada de sexo, maquillaje kabuki y rock and roll. Como las secuencias de kung fu incluyen cosas que no se veían desde los años '70, y además aparece Brad Dourif haciendo uno de esos excéntricos personajes secundarios que lo convirtieron en un actor de culto para los amantes del género, el look barato de producción para canal de cable se soporta sin sobresaltos.
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