David Cronenberg es uno de los principales exponentes de lo que se ha denominado "horror corporal" el cual explora los miedos humanos ante la transformación física y la infección. Quizás su máxima expresión como director dentro de esta temática sea "The Fly" de 1986.
A 35 años del estreno de "The Fly" un clásico del cine de horror de los ochenta
Un 15 de agosto de 1986 se estrenaba "The Fly" un relato kafkiano con el toque único de David Cronenberg
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La cinta esta protagonizada de manera excelente por Jeff Goldblum como Seth Brundle, un excéntrico y brillante científico; Geena Davis como Veronica Quaife, una periodista de una revista científica y John Getz como Stathis Borans, ex pareja de Veronica y editor de la revista. En estos tres personajes se centrará y se sostendrá la historia.
A continuación la nota tendrá spoilers del filme (tuvieron 35 años para verla).
"The Fly" es una remake de un clásico de la serie B de 1958, "The fly" de Kurt Neumann, que a su vez adaptaba un relato corto del escritor George Langelaan. Esta era una época donde hacer una remake no era sinónimo de falta de ideas, era años donde rehacer una cinta implicaba darle un giro a la cosa, un toque personal, refrescar una historia dotándola de un punto de vista más actual. Al menos eso podemos decir y confirmar acerca del filme de Cronenberg.
La primera parte de la película podría considerarse una pequeña sección romántica (el de Brundle y Veronica) dentro de un particular contexto. La idea de Cronenberg es que nos preocupemos por Seth Brundle, ya que sin esta situación seria un tanto difícil empatizar con lo que vendrá: la transformación de Brundle a raíz de su fallido experimento.
La metamorfosis según Cronenberg
Aunque el deterioro del protagonista es gradual esto no lo hace menos aterrador. Muchos han visto en la película una alegoría del SIDA (años ochenta), pero el paso del tiempo la ubica como una metáfora de cualquier enfermedad. El horror de ver lentamente marchitarse a un ser querido, sabiendo que hay un único final posible.
Cronenberg nos hace testigos directos de la degradación de la carne humana. Primero vemos como todo parece haber salido bien, pero no pasa mucho para que veamos como al protagonista comienza a sufrir el hecho de que su ADN se hay fusionado con el de una mosca. Se le caen las uñas, las orejas, su nariz y su cuerpo empieza a cubrirse de unos pelos duros.
El deterioro físico va de la mano del mental, cada transformación que va sufriendo Brundle va acompañada con un cambio mental; empieza con entusiasmo al no saber qué ocurre, luego llega la resignación al entender su destino y finalmente pierde toda esperanza cuando se convierte en una monstruosidad con casi nada de su yo humano.
Un tema que la cinta no esquiva es el relacionado al miedo inevitable a la muerte. Seth Brundle va a morir, y lo que hace que su muerte sea aún más aterradora es lo repugnante e imparable que es. No puede hacer nada a pesar de sus mejores esfuerzos.
Cronenberg utiliza ese miedo a la muerte y lo traslada hacia otra reflexión constante: el legado. Muchos creen que una manera de escaparle a la muerte es sobrevivir a través de sus hijos y ese es otro de los giros dramáticos que la cinta nos trae: Veronica espera un hijo de Brundle.
Tener o no tener al hijo de Brundle, esa es la cuestión para Veronica, sin embargo el acto final la hará tomar una determinación. Ya no hay Brundle solo hay "Brundlefly" un ser que en su resignación y en último reflejo de humanidad, desea que le pongan fin a su calvario.
"Soy un insecto que soñó que era hombre y le fascinó, pero el sueño terminó y el insecto ha despertado" se escucha decir a Brundle en un pasaje de la cinta, es el destino que de la manera menos pensada, finalmente lo ha alcanzado.





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