30 de agosto 2005 - 00:00

Pelli, invitado de lujo de la Bienal de Arquitectura

Cuarto Hexagonal, en el Architectural League de Nueva York, una de las tantas colaboraciones de César Pelli con otros arquitectos y artistas.
Cuarto Hexagonal, en el Architectural League de Nueva York, una de las tantas colaboraciones de César Pelli con otros arquitectos y artistas.
César Pelli, considerado uno de los mejores arquitectos del mundo, participará en la X Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, exponiendo sus ideas el próximo jueves 22 de septiembre. Se especializó diseñando edificios en altura, como la torre oficinas de Canary Wharf, un área de fuerte expansión comercial, en la zona portuaria de Londres. Es el rascacielos más alto de esa ciudad, una torre cuadrada de 224 metros de alto. Para Bilbao proyectó su Torre Iberdrola dentro del plan para la recuperación de la zona bilbaína de Abandoibarra, que alojará las nuevas oficinas de la compañía eléctrica del mismo nombre.

El conjunto, de 165 metros de altura y 50.000 metros cuadrados construidos, será un espacio privilegiado en el entorno de Abandoibarra, presidiendo el eje formado por la calle Elcano, entre las plazas Moyúa y Euskadi. También ha diseñado el Miami Performing Arts Center con tres teatros de vanguardia, un centro educativo, una gran plaza al aire libre y una torre Art Deco de 1929, que vinculará simbólicamente el pasado con el futuro de la ciudad.

Pelli
nació en Tucumán en 1926 y se graduó en la Facultad de Arquitectura de esa ciudad en 1948. Sus compañeros en esa época no eran más que sesenta. Luego, Pelli estudió en el Instituto Tecnológico de Illinois, y obtuvo en 1964 su Master en Arquitectura. «Me encontré con que tenía una formación muy avanzada, no sólo respecto de los norteamericanos sino también en comparación con profesionales de otros países», ha subrayado Pelli. Por recomendación de un docente, ingresó al estudio de Eero Saarinen, hijo de Eliel Saarinen, el maestro finlandés que se había establecido en los Estados Unidos. En ese estudio trabajó durante diez años en obras significativas, como la Terminal de T.W.A., en el Aeropuerto Kennedy, y el Collage Morse/Stiles, en la Universidad de Yale. A partir de entonces (tenía sólo 28 años), Pelli vive en los Estados Unidos donde ha desarrollado una carrera brillante, que le permitió crear obras trascendentales en distintos países del mundo.

Una de sus obras monumentales son las Petronas (Petróleos Nacionales) en Kuala Lumpur (Malasia). Con las torres de oficinas de la capital malasia (452,60 m de altura cada una, la mayor del mundo según el Consejo Internacional de Edificios Altos), Pelli ha llevado a la exaltación sus búsquedas en materia de rascacielos. «Es un tema que ignoraron los modernistas quienes consideraban romántico al rascacielos -dijo Pelli-. Por eso, lo sustituyeron con el frío y estéril racionalismo de los edificios high-rise, como las torres de departamentos de Chicago o el Seagram, de Mies, respuestas muy bellas pero limitadas». En cambio, los rascacielos de Petronas -que son simétricos, no sólo gemelos, y tienen resonancia de la arquitectura islámica-, maravillan por su gracia y su elaborada composición. Pelli ve en ellos «un portal hacia el infinito», y acierta; pero también constituyen un modelo emblemático, que identificará, sin duda, a Malasia entera.

Su obra se convierte en una batalla por la síntesis, el World Financial Center en Battery Park, Nueva York, captura esta tensión: cuatro torres haciendo eco a la forma de los edificios de los años '20, ajustándose a las demandas económicas de los años '80. Como las torres del Rockefeller Center que le sirvieron de modelo espiritual, ambas obras son idénticas en su envoltura. El Norwest Center en Minneapolis, el World Financial Center, y la Torre del Society National Bank en Cleveland son proyectos notables por el modo en que resuelve el conflicto entre la forma de las arquitecturas del pasado y la expresión moderna. Construyó, además, el Centro Boyer de Medicina Molecular, en la Universidad de Yale y el Centro de Matemática e Ingeniería, del Trinity College en New Haven. La torre de oficinas del Carnegie-Hall de Nueva York es otro de sus proyectos: una obra que se eleva hacia el cielo, pero que sin embargo yace confortable y con fuertes raíces en la tierra. La Torre para el Banco República que se erigió en Buenos Aires, en la calle Tucumán entre Madero y Bouchard, tiene veintiún pisos y es el primer edificio inteligente del país. También construyó la sede del Bank Boston en Buenos Aires, de 140 metros de altura. En este momento está proyectando el edificIo para Repsol YPF.

Pelli
elude los encasillamientos, salvo el de humanista. Por ello ha dicho: «Hoy en día, muchas etiquetas vehementes que predominaron durante décadas han dejado de funcionar. Dudo mucho de que algún arquitecto se defina hoy como funcionalista y no creo tampoco en los ideales absolutos, que tanto daño le han hecho al ser humano». Sostiene que las «marcas registradas» hacen daño a la arquitectura y a los ciudadanos porque cuando se repiten los edificios de las celebridades, las ciudades corren el riesgo de quedar sometidas a una uniformidad retórica y aburrida que deteriora su perfil. Pelli recibió el Premio América sin Barreras 2003 por su diseño del Ronald Reagan Washington National Airport, que le otorgó la organización de Veteranos Paralizados de América (PVA). Reconocimiento a los arquitectos que mejoran la vida en las casas, los ambientes públicos y de trabajo. En esa ocasión el Presidente Nacional de PVA, Joseph L. Fox, señaló «Su diseño del Aeropuerto Nacional hace la real diferencia diaria en las vidas de miles de viajeros discapacitados que vienen a Washington sabiendo que el aeropuerto no tiene obstáculos. El trabajo de personas como César Pelli es el que ayuda a PVA a acercarse más a una de nuestras metas: un país que es accesible para todo americano».

En 1977, César Pelli fue decano de la Facultad de Arquitectura de Yale, propuesto por el legendario curador de arquitectura del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Philip Johnson, desaparecido hace pocos meses. Poco tiempo después, ganó el concurso para el proyecto de expansión del MoMA. En 1981, su mujer, Diana Balmori -arquitecta paisajista-, y Fred Klarke (1947), se asociaron a su estudio. En 1984, renunció a su posición en Yale para atender su estudio. En 1995, Pelli recibió la prestigiosa Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos.

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