3 de octubre 2013 - 00:29

Polémico Jan Fabre abre hoy Festival de Buenos Aires

El  polifacético artista belga Jan Fabre inaugura hoy el FIBA con su espectáculo de cuatro horas de duración “El poder de  la locura teatral” (que incluye el empleo de aves y ranas), en el que el público puede entrar y salir de la sala a voluntad.
El polifacético artista belga Jan Fabre inaugura hoy el FIBA con su espectáculo de cuatro horas de duración “El poder de la locura teatral” (que incluye el empleo de aves y ranas), en el que el público puede entrar y salir de la sala a voluntad.
dos espectáculos casi en simultáneo dará comienzo hoy la IX edición del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires (FIBA), que se extenderá hasta el 20 de octubre. La apertura oficial será a las 20 en el Dique 2 de Puerto Madero, y estará a cargo la compañía francesa Ilotopie, con un espectáculo de recorrido acuático y pirotecnia titulado "Fous de Bassin". El acceso es gratuito.

En la otra punta de la ciudad (entre los barrios de Chacarita y Colegiales) subirá a escena, en el teatro Regio, la primera función de "El poder de la locura teatral" del multifácetico artista belga Jan Fabre (Amberes, 1958).

Esta obra, de cuatro horas de duración, fue estrenada en la Bienal de Venecia de 1984. Fabre explicó, en conferencia de prensa, que decidió reponerla ante la insistencia de varios programadores de festivales que valoran la belleza e intensidad de la puesta así como el virtuosismo técnico de sus 16 bailarines. "El poder..." fue un espectáculo muy cuestionado en su primer etapa por un público que rechazó de plano los movimientos lentos y repetitivos de los intérpretes.

El objetivo que persiguió el autor fue llevar al público a un estado cercano al agotamiento y así, dijo, "estimular su percepción". "El espectáculo sigue siendo el mismo de hace 30 años. Yo no me había cuenta de que era tan bueno y, cuando lo repuse, tuvo un éxito extraordinario. Evidentemente lo que cambió en estos años fue la actitud del público", señaló Fabre, a escasas horas de haber llegado a Buenos Aires.

"Antes la gente se tomaba todo el tiempo del mundo. Me resulta paradójico que sean los jóvenes quienes más lo disfrutan. Justo ellos, que viven a toda velocidad con Internet, Twitter y demás, se quedan tranquilos en sus butacas y se conectan con esa alteración del tiempo que genera la repetición. En cambio las otras generaciones que iban a un ritmo más lento y que se emocionaban al recibir un fax, enseguida abandonaban las butacas", agregó.

En esta ocasión, los espectadores podrán entrar y salir de la sala cuantas veces quieran (presentando sus entradas) a riesgo de perder conexión con una obra que combina danza, proyecciones, utilización de aves y ranas ("Amo a los animales, son los mejores doctores y filósofos") y elementos plásticos que reelaboran escenas de distintos cuentos de hadas. Presentar a Fabre de la manera que se merece insumiría un espacio incalculable. Baste señalar que, hace más de treinta años, produjo una obra inabarcable y polifacética (esculturas, objetos, instalaciones, performances, videos, óperas, ballets, monólogos, libros y exposiciones) con la que buscó expandir los límites de cada género. Es una presencia, festejada y polémica, en los Festivales de teatro y danza y también en la grandes exposiciones de arte contemporáneo (Bienal de Venecia, Documenta de Kassel, Bienal de São Paulo, Louvre).

Además de desafiar los tabúes del público y los parámetros del buen gusto con sus violentas performances (en sus inicios llegó a lijarse las piernas hasta dejarlas en carne viva) o con su obsesión por la muerte ("estuve en coma dos veces y me interesa conservar esa experiencia post mortem"), la sangre, los fluidos corporales ("trabajo desde siempre con mis lágrimas, sudor, orina y esperma") y su fanatismo por los insectos (millones de escarabajos tornasolados suelen cubrir sus esculturas e instalaciones), Fabre también suele rendir homenaje a los pintores de la escuela flamenca, cuyas imágenes han inspirado algunas escenas de "Preparatio mortis" (2010), un solo de danza (de 52 minutos) a cargo de la bailarina Annabelle Chambon que se verá en el Festival los días 8, 9 y 10 de octubre. Aunque su director aclara: "Yo no soy un coreógrafo. Soy un artista que investiga y trabaja sobre el cuerpo físico, espiritual y erótico". De su obra anticipa: "Yo fui el primero en trabajar con tiempo real. Ya lo había hecho en una obra anterior que duraba toda una noche (ocho horas) y ahora estoy trabajando en un espectáculo que se desarrollará en 24 horas".

Este domingo debuta también otro grande de la escena europea, Thomas Ostermeier (director de la prestigiosa "Schabühne am Lehniner Platz"). La compañía berlinesa presentará una versión actual de "Un enemigo del pueblo" de Henrik Ibsen.

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