9 de marzo 2000 - 00:00

"POR AMOR"

C ada tanto, el cine hace alguna película sobre gente que por razones religiosas no tiene, precisamente, costumbre de ir al cine: amish, judíos jasídicos. El interés en estos casos no es incorporarlos al mercado, sino que el mercado incorpore algún conocimiento afectivo sobre ellos, y reflexione sobre sí mismo. Eso es lo que propone esta película, al plantear ciertos conflictos entre diversas interpretaciones de lo judío, y diversas formas de continuación de la memoria.
Una persona que apilaba cadáveres en Auschwitz, hoy entierra el doloroso pasado bajo una pila de tortas y bizcochuelos. Otra que al terminar la guerra miró hacia adelante, ahora excava en busca de sus recuerdos. Otra, en cambio, cuyos familiares murieron por mantener sus creencias, espera que su hijo mantenga la misma veneración, ya que de otro modo esos sacrificios, y hasta su vida, perderían parte de sentido. Esto es común a todas las razas. Pero, ¿qué pasaría si el hijo tiene otros intereses o no está capacitado para la misión que se le asigna?
En esta historia, una joven moderna toma un trabajo de niñera en una familia judía ortodoxa, uno de cuyos hijos tiene retrasos en el habla, probablemente por miedo a
su padre. Ella enfrenta a ese hombre, pero también empieza a comprenderlo. Y empieza a reconsiderar también su propia identidad y a mirar de otro modo las obsesiones de sus propios padres. Cada uno de esos personajes tiene algo de razón, pero ninguno la tiene por completo, lo cual hace más interesante y más compleja la historia.
A ello se suma la presencia de otros personajes, que encarnan distintas formas del prejuicio todavía actual sobre los judíos, desde la amiga bienintencionada hasta el empleaducho que abusa del pequeño poder que le da su puesto, o los anónimos que pintan consignas neonazis para molestar a las viejitas del barrio.

 Convenciones

La película a veces maneja ciertas convenciones (una chica en minifalda contratada por una familia ortodoxa, un portero antisemita en un barrio judío, etc.), pero aun así, y hasta se diría que precisamente por ello, el resultado es atractivo.
Debut del actor
Jeroen Krabbé como director, su obra tiene los encantos de casi todas las películas dirigidas por actores, lo que incluye personajes e intérpretes simpáticos en primer término. Al público le gusta, e Isabella Rossellini sigue siendo bonita, aun con la cara lavada y el cuerpo enteramente cubierto).

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