20 de agosto 2004 - 00:00
"Preferí los vínculos a los conflictos de clase"
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La adaptadora y directora decidió eliminar el personaje de «la señora» admirada y odiada por sus criadas en la obra de Jean Genet, para «jugar con la presencia de lo ausente, que es mucho más fuerte».
Silvia Piccoli: Cuando empecé a investigar en esta obra, hace dos años atrás, me di cuenta de que había un montón de texto relacionado con el personaje de la patrona que se repetía a lo largo de toda la obra. Fue entonces que decidí quitar la escena del medio en donde ella aparece y así verifiqué que toda la información de esa escena está vertida antes y después por las dos criadas. Esto me sirvió para jugar con la presencia de lo ausente, que es mucho más fuerte. Esta patrona que no se ve puede haber existido o no, puede estar en la mente de las criadas o en la imaginación del espectador, ya que a ella se superponen otras figuras familiares como, por ejemplo, la de la madre. En lugar de tomar toda esta cuestión de las clases bajas que buscan identificarse con el amo de clase alta, yo preferí abordar el tema de la identidad y de la simbiosis que es mucho más profundo y universal.
S.P.: Sí, el famoso crimen de las hermanas Papin que asesinaron salvajemente a su patrona y a la hija de ésta. A mí me interesó investigarlo a fondo y descubrí que Lacan le dedicó un capítulo en «La perversión femenina». Entre las dos hermanas había un alto grado de identificación mimética. En el juicio una de ellas llega a decir que está convencida de que en su reencarnación anterior ha sido el esposo de su hermana. Fue algo muy rico explorar esa relación de intensa sensualidad y eso me llevó a trabajar sobre la idea de las siamesas, que al estar unidas por una parte del cuerpo, cualquier intento de separación que se haga puede causarles la muerte. Yo creo que en este vínculo tan simbiótico aparece reflejado ese componente enfermizo de amor y odio que se juega en aquellos vínculos que más nos importan.
P.: ¿Cómo surgió la conexión con Suecia?
S.P.: Anteriormente yo trabajaba en un grupo, como actriz, y casualmente conocimos a un director sueco que terminó invitándonos a trabajar allá. Viajamos tres veces, en el '98, '99 y 2000 llevando «Las troyanas» de Eurípides, «Fando y Lis» de Fernando Arrabal y «Concierto de aniversario» de Eduardo Rovner. Tiempo después, cuando empecé a trabajar con «Las Criadas», les envié una carpeta con el material de la puesta y de inmediato me dijeron: «Traelo ya». En Estocolmo hay una comunidad latina muy importante y este teatro «Alias» al que vamos fue armado por argentinos y chilenos. Pero ahora nuestro verdadero desafío es convocar al público de acá. Esta obra se hace todo el tiempo y seguramente muchos van decir: «¡Otra vez 'Las Criadas'!», pero bueno ésta versión es diferente y es la primera que se hace sin el personaje de la señora.Yo estoy segura de que Genet no se enojaría si la viera porque lo respeté enormemente. Casi le diría que en esta puesta está más presente su conflictiva personal que en el texto original.
Entrevista de Patricia Espinosa


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