Premio a Agresti en Gramado

Espectáculos

Ignorada en Buenos Aires hace un año, la comedia dramática de Alejandro Agresti «Un mundo menos peor» acaba de tener su revancha el sábado en el Festival de Gramado, sección Cine Latino, donde se alzó con los premios de mejor film, mejor director, y mejor actriz de reparto (Julieta Cardinali).

Protagonizada por Carlos Roffé, Mónica Galán, Cardinali, y los hermanitos Rodrigo y Agustina Noya fue considerada por encima de otras más publicitadas como «Un día sin mexicanos», de Sergio Arau, la venezolana «Punto y raya», y «Mala leche», variante chilena de «Pizza, birra, faso».

La gran triunfadora de la sección brasileña fue «Gaijin. Amame como sou», segunda parte de la triunfadora de hace 25 años «Gaijin. Caminos da liberdade», conformando ambas una saga épica sobre la inmigración japonesa en el Brasil. En 1980 la primera parte había ganado por mejor película y dirección. Ahora, la segunda ganó por mejor film, dirección, música (Egberto Gismonti) y actriz de reparto (Aya Ono). En este caso la revancha es con los críticos que habían despreciado la obra en el momento de su estreno, ya que su autora, la riograndense Tizuka Yamasaki, arrastra según ellos el «pecado» de haber hecho también unas cuantas películas comerciales muy exitosas con Xuxa, el trío cómico infantil Os Trapalhoes, y otros artistas populares.

El primer largometraje santiagueño,
«La mirada de Huguito», sobre la vida cotidiana de un niño a la espera de un milagro, su padre (un carrero buscavidas) y su caballo, acaba de ganar el primer premio del VII Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, que había trasladado su sede a Santiago del Estero. Producido enteramente por gente de la provincia, el film que Pablo Argañarás hizo al modo neorrealista, mezclando actores y gente de la calle, ya ha sido visto por casi 10.000 personas.

Los restantes premios y menciones se repartieron entre las argentinas
«El viento», de Eduardo Mignogna, que quedó en sala de estreno, la finlandesa, ya premiada en Mar del Plata, «Los tres estadios de la melancolía» (la vida de niños rusos y chechenos bajo la larga guerra), el alemán «Alias Alejandro», y la norteamericana «La mina del diablo», premio del jurado católico paralelo, «porque a través de los ojos de los niños bolivianos se rescatan la fraternidad, la dignidad del trabajo, la religiosidad popular».

También, entre otras, la francesa «Les femmes du Mont Ararat» (mujeres kurdas que deciden por cuenta propia), las argentinas «El día que bombardearon Buenos Aires», «Santos gauchos» (sobre el Gaucho Gil), y «A mi amigo José» (homenaje de la plástica Diana Aisenberg en memoria de su amigo y colega José Rosemblum), y el corto español «Historia chiquita que cruza un océano», relato de una niña uruguaya criada en España. No tuvo ni mención, el divertidísimo y muy breve (apenas un minuto) «Ma sí, me tiro», de Sebastián Carreras. Tampoco, aunque algo merecían, los documentales «Chicos en venta, historias de Albania», «Contra mi voluntad» (sobre mujeres muertas o amputadas en Pakistan por presunta infidelidad o incluso supuesta infertilidad), y «Pretty Dyana», divertido, sobre gitanos montenegrinos que reciclan autos viejos para alquilárselos como carros a los cartoneros. Algunos de estos títulos podrán verse en la sección para adultos del próximo Festival Internacional de Cine Infantil y Juvenil de Buenos Aires.

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