Alejandro Puente (La Plata, 1933), artista de importante trayectoria, es conocido por su filiación con el constructivismo latinoamericano, con la abstracción geométrica sensible, los cuadrosobjeto-tridimensionales, estructuras minimalistas, obra muy alejada de toda tradición ilusionista para llegar hacia los '70 a una indagación sobre el arte indoamericano. Es así como aparecen las guardas de los textiles andinos y toda una iconografía que remite a construcciones, formas arcaicas, arquitecturas minimalistas, pórticos, escaleras, un orden compositivo que convive con una pincelada libre, vibrante, un cromatismo siempre delicado. Puente jamás rozó las áreas de lo no-artístico que están siendo ganadas para el arte, lo que se comprueba en su actual muestra en Ruth Benzacar. Un artista en constante proceso de transformación que no abandona su rigor, una obra que tiene un hilo conductor pero que no se repite, placentera visualmente, esta vez con una sorpresa que hace a su razón de ser.
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El artista nos invita a penetrar ilusoriamente en los interiores de esas arquitecturas a las que «decora» con su propia obra. Esos interiores que suponíamos herméticos, secretos, despojados, aparecen, en primer lugar invadidos por el cromatismo «Puente», muebles integrados a una geometría rigurosa con planos dentro de otro plano, una visión espacial de irregulares contornos pero cada vez más sensible por la vibración del color. Ambientes que invitan a ser recorridos o quizás habitados para encontrar un equilibrio existencial. La obra de Puente se inscribe en la categoría del artista individualista, independiente, que constituye un desafío ante las tendencias vulgares y efímeras que intentan invadirlo todo. Florida 1000. Clausura el 20 de noviembre. • Hasta el 1 de noviembre se exhibe en Galería Palatina la muestra de Gabriela Aberastury titulada «El Cazador de Estrellas» y no es una novedad que el visitante se encuentre con el nivel de excelencia al que esta artista nos tiene acostumbrados. Cada vez más, Aberastury profundiza su lenguaje, lo «complica» para demostrar que el arte no es cosa banal. Afortunadamente podemos demorarnos ante los intrincados grafismos, sutilezas colorísticas y geometrías que constituyen una imaginería que ha permanecido con la artista desde sus primeras manifestaciones. La distorsión del espacio, la perspectiva escenográfica que caracterizaban sus obras han dado lugar, en algunas actuales, a un aglutinamiento de los elementos que no da respiro. Otras, pueden compararse a fragmentos de paisajes, instantes lumínicos que quedan apresados en pequeños espacios.
En Aberastury ya no es necesario exaltar su técnica, producto de un trabajo , dedicación e inventiva con el carburo de sílice-vinílico y óleo sobre lienzo. Debe recordarse que es una extraordinaria grabadora cuyos grandes maestros la impulsaron a adoptar esa disciplina. Eran tiempos en los que, por ejemplo, Américo Balán le dijo: «Eres grabadora, no pintora». Hoy, este tipo de sentencia o encasillamiento no sería posible dado que el artista puede pasar de una a otra técnica con total libertad. De allí también la gracia de sus cajasreloj, ejecutadas impecablemente y que seguramente constituyen para Aberastury como para el contemplador ese espacio lúdico en el que se cruzan todas las fronteras. Arroyo 821. • La Fundación Alon para las Artes y Fundación Nuevo Mundo presentaron en el Centro Cultural Recoleta el libro «Luminosa Espiritualidad», textos y dibujos de Manuel Mugica Láinez, prólogo de Guillermo Whitelow, ilustración de tapa de Carlos Alonso y coordinación de Jacobo Fiterman. Obra de colección de pequeño formato, numerada, impresa a cuatro colores en papel reciclable de 210g.
Conjuntamente se exhiben los delicados laberintos que el escritor comenzó a dibujar en la década del '60 con su estilográfica o con lápices de colores durante sus viajes, esperas en aeropuertos, sobremesas. Es todo un desafío leer las frases con las que rodea el dibujo de flores, plantas, torres, animales estrafalarios de carácter ingenuo que constituyen estos delicados laberintos. En muchos de ellos, señala Whitelow, el escritor alude al interrogante con que cada ser emprende la tarea de vivir, dando rienda suelta a un lirismo refinado.
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