4 de mayo 2006 - 00:00

Puig y Alemán se gritarán como Burton y Liz Taylor

Arturo Puigy SelvaAlemán,días antesde recrearel clásicode Albee delos 60«¿Quién leteme aVirginiaWoolf?».
Arturo Puig y Selva Alemán, días antes de recrear el clásico de Albee de los 60 «¿Quién le teme a Virginia Woolf?».
Arturo Puig y Selva Alemán, una de las parejas más duraderas del ambiente artístico, darán vida en el escenario a uno de los matrimonios más violentos y enfermizos del teatro norteamericano: el de «¿Quién le teme a Virginia Woolf?» de Edward Albee, con dirección de Luciano Suardi. Tienen ahora a sus espaldas no sólo el recuerdo de la magnífica versión que protagonizaron en cine Elizabeth Taylor y Richard Burton, sino la complejidad del material dramático.

«Es una obra endemoniada» -dice Puig-. «Los personajes saltan de un pensamiento a otro sin descanso y se agreden todo el tiempo. Como además son dos intelectuales, ambos manejan un humor muy corrosivo». Puig interpretará a George, un profesor universitario algo fracasado que, luego de 20 años de matrimonio mantiene una turbulenta relación de amor-odio con su esposa Martha, hija del dueño de esa Universidad.

Luego de una fiesta, este matrimonio de alcohólicos empedernidos recibe en su casa a Nick (Claudio Tolcachir), un nuevo profesor del campus, y a su esposa Honey (Eleonora Wexler). Sin sospecharlo, la joven pareja se verá envuelta en una cruenta batalla verbal.

Periodista: En 1994 coprotagonizaron «Cristales rotos» de Arthur Miller, y a fines 2004 iniciaron una breve temporada con «Cartas de amor». ¿Quién tomó la decisión esta vez?

Arturo Puig.: Fui yo quien propuso a Selva a la producción, porque está justa para el personaje y, además, como una especie de homenaje, porque ella estrenó la obra en 1964, en este mismo teatro, junto a Miriam de Urquijo, Ignacio Quirós y Emilio Alfaro.

Selva Alemán: Obviamenteyo hacía el papel de Honey, pero no conservo un recuerdo muy claro de aquella puesta, a pesar de que la hicimos durante tres años. Es una obra muy compleja y, además, está el tema del alcohol, que pone a los personajes en dos o tres niveles de pensamiento diferentes casi al mismo tiempo.

A.P.: Albee es un autor extraordinario y sumamente culto. La obra está llena de claves, de citas a otros autores. Hay referencias al «Fausto» de Goethe, frases en latín y además, tanto Martha como George, tienen un par de monólogos muy poéticos en medio de tanta violencia.Y como son dos alcohólicosconsumados, sobrellevan su borrachera con una lucidez implacable.

S.A.: Y la pareja joven no se queda atrás. Si no ¿Cómo soportarían esa noche de crueldades y violencia? Hay algo en la relación entre George y Martha que les espeja su propio futuro como pareja.

P.: La obra tuvo una influencia enorme en los años '60, porque fue una de las primeras en cuestionar, o destruir, el ideal de pareja norteamericana perfecta, consecuencia del «sueño americano» de la década anterior. Inclusive se dijo que los nombres de los protagonistas hacíanreferencia a George y Martha Washington. ¿Hoy conserva el mismo vigor?

A.P.: Yo estoy seguro de que es así. La obra se ocupa de los conflictos de una pareja llevados al extremo, pero incluye una crítica muy sutil a la sociedad y a la caída de ciertos ideales, un problema que no caducó en los años 60, aunque se hayan transformado los contenidos de esos ideales. En ese sentido, es una obra tremendamente vigente.

P.: ¿No ha perdido virulencia?

A.P.: En algún sentido sí, pero en otro no. Si pensamos que en los '60 no se decían malas palabras en el teatro y ahora en cambio no escandalizan a nadie, ese efecto no es el mismo. Sin embargo, la intención que arrastran esas malas palabras dentro de la obra sigue siendo muy perturbadora. Además, están dichas con un humor muy cruel.

P.: El año pasado viajaron a Broadway para ver el trabajo de Kathleen Turner y Bill Irving en esta versión. ¿Les fue de utilidad?

A.P.: Más que nada para conocer la reacción del público.Y efectivamente la gente se reía mucho con algunos diálogos. En los momentos más dramáticos había un silencio tremendo. Fue algo muy impresionante.

P.: ¿Influyó en ustedes la interpretación de estos actores?

A.P.: No, yo creo que cada actor y cada director tiene su visión de las cosas. El actor que interpretaba a George hacía algo muy diferente. Se movía como si tuviera un problema físico.

S.A.: Era un hombre muy gris y falto de energía. Todo lo opuesto a lo que hizo Richard Burton.

P.: ¿Y usted se ubicaría en un tono intermedio?

A.P.: No, mi personaje es mucho más enérgico que el de Burton. Toda la puesta es más apasionada. Es más, el director nos pidió que acrecentáramos la violencia.

P.: Selva, usted cambió el color de su cabello para interpretar a Martha ¿Qué otras exigencias le demandó este papel?

S.A.: Martha es una mujer muy poco femenina. No se cuida para nada y vive en una casa desordenada, con todo tirado por ahí. Tuve que trabajar varios aspectos del personaje que difieren totalmente de mi manera de ser.

P.: ¿Por ejemplo?

S.A.: La grosería, el ser tan agresiva. Yo soy una persona muy conciliadora. Personalmente, en la vida, soy una persona muy amable... ¡Es lo que todo el mundo me dice! Esta es la obra más difícil que hice en mi vida.

A.P.: Para mí también. Realmente, me deja de cama.

Entrevista de Patricia Espinosa

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