4 de mayo 2006 - 00:00
Puig y Alemán se gritarán como Burton y Liz Taylor
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Relatos de objetos que evocan infancias marcadas por la dictadura
Arturo Puig
y Selva
Alemán,
días antes
de recrear
el clásico
de Albee de
los 60
«¿Quién le
teme a
Virginia
Woolf?».
A.P.: Albee es un autor extraordinario y sumamente culto. La obra está llena de claves, de citas a otros autores. Hay referencias al «Fausto» de Goethe, frases en latín y además, tanto Martha como George, tienen un par de monólogos muy poéticos en medio de tanta violencia.Y como son dos alcohólicosconsumados, sobrellevan su borrachera con una lucidez implacable.
S.A.: Y la pareja joven no se queda atrás. Si no ¿Cómo soportarían esa noche de crueldades y violencia? Hay algo en la relación entre George y Martha que les espeja su propio futuro como pareja.
P.: La obra tuvo una influencia enorme en los años '60, porque fue una de las primeras en cuestionar, o destruir, el ideal de pareja norteamericana perfecta, consecuencia del «sueño americano» de la década anterior. Inclusive se dijo que los nombres de los protagonistas hacíanreferencia a George y Martha Washington. ¿Hoy conserva el mismo vigor?
A.P.: Yo estoy seguro de que es así. La obra se ocupa de los conflictos de una pareja llevados al extremo, pero incluye una crítica muy sutil a la sociedad y a la caída de ciertos ideales, un problema que no caducó en los años 60, aunque se hayan transformado los contenidos de esos ideales. En ese sentido, es una obra tremendamente vigente.
P.: ¿No ha perdido virulencia?
A.P.: En algún sentido sí, pero en otro no. Si pensamos que en los '60 no se decían malas palabras en el teatro y ahora en cambio no escandalizan a nadie, ese efecto no es el mismo. Sin embargo, la intención que arrastran esas malas palabras dentro de la obra sigue siendo muy perturbadora. Además, están dichas con un humor muy cruel.
P.: El año pasado viajaron a Broadway para ver el trabajo de Kathleen Turner y Bill Irving en esta versión. ¿Les fue de utilidad?
A.P.: Más que nada para conocer la reacción del público.Y efectivamente la gente se reía mucho con algunos diálogos. En los momentos más dramáticos había un silencio tremendo. Fue algo muy impresionante.
P.: ¿Influyó en ustedes la interpretación de estos actores?
A.P.: No, yo creo que cada actor y cada director tiene su visión de las cosas. El actor que interpretaba a George hacía algo muy diferente. Se movía como si tuviera un problema físico.
S.A.: Era un hombre muy gris y falto de energía. Todo lo opuesto a lo que hizo Richard Burton.
P.: ¿Y usted se ubicaría en un tono intermedio?
A.P.: No, mi personaje es mucho más enérgico que el de Burton. Toda la puesta es más apasionada. Es más, el director nos pidió que acrecentáramos la violencia.
P.: Selva, usted cambió el color de su cabello para interpretar a Martha ¿Qué otras exigencias le demandó este papel?
S.A.: Martha es una mujer muy poco femenina. No se cuida para nada y vive en una casa desordenada, con todo tirado por ahí. Tuve que trabajar varios aspectos del personaje que difieren totalmente de mi manera de ser.
P.: ¿Por ejemplo?
S.A.: La grosería, el ser tan agresiva. Yo soy una persona muy conciliadora. Personalmente, en la vida, soy una persona muy amable... ¡Es lo que todo el mundo me dice! Esta es la obra más difícil que hice en mi vida.
A.P.: Para mí también. Realmente, me deja de cama.
Entrevista de Patricia Espinosa




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