Remodelarán totalmente el famoso Avery Fisher

Espectáculos

Nueva York (EFE) - La Orquesta Filarmónica de NuevaYork anunció que remodelará la sala donde se presenta, el Avery Fisher Hall, algo que podría costar hasta 300 millones de dólares y tardar dos años. La decisión de remodelar la sala se tomó luego de que la Orquesta descartara hace cerca de siete meses la propuesta de fusionarse con el Carnegie Hall, el otro gran centro de la música en NuevaYork.

El Avery Fisher Hall es parte del centro cultural del Lincoln Center, donde también están las sedes de la Metropolitan Opera, de la Julliard School, así como del ballet de la ciudad, teatros, salas de cine, arte y otras menores para conciertos y actividades culturales. Otras dos alternativas que se consideraron antes de decidir por la remodelación a gran escala fueron la demolición total y construcción de una nueva sala, y la reparación de aspectos menores del diseño de la misma.

La primera opción se descartó pues implicaba una suma muy alta de dinero, al tiempo que la familia de Avery Fisher había amenazado con presentar acciones legales en caso de decidirse por la demolición del edificio. La segunda alternativa, que incluía reparaciones menores a fin de mejorar las condiciones acústicas de la sala, se rechazó por considerarse que era una solución a muy corto plazo. Aunque aún no se ha decidido quién estará a cargo de la remodelación, se cree que podría ser Norman Foster, arquitecto que tuvo a su cargo la remodelación del Reichstag, o parlamento alemán, en Berlín. Foster ya había sido contactado por la Filarmónica para diseñar un plan de remodelación, antes de que se buscara una posible fusión con el Cargenie Hall.

El Avery Fisher Hall ha tenido desde su inauguración inconvenientes acústicos, al tiempo que se cree que el diseño no permite una mayor interacción entre los espectadores y artistas, algo común hoy en día. «No es sólo el problema acústico», dijo el director de la Filarmónica,
Zarin Mehta, a «The New York Times». «Tenemos que hacer la sala más atractiva, más viva. Los restaurantes, bares, las escaleras, todo eso necesita ser reconsiderado y mejorado. No hay nada malo con llevar la sala al siglo XXI», agregó.

La Filarmónica y el Lincoln Center -que programa también algunos conciertos en esta sala-han acordado compartir los costos de la remodelación mediante campañas de recaudación de fondos.

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