6 de agosto 2007 - 00:00

Resurge interés por los viejos maestros

«El Gran Canal a la altura de la Iglesia de San Stae», pintura récord de Bellotto que se encontrabaen Londres (el mercado más demandante de vistas venecianas) y se vendió enChristie’s de Nueva York por más de 11 millones de dólares.
«El Gran Canal a la altura de la Iglesia de San Stae», pintura récord de Bellotto que se encontraba en Londres (el mercado más demandante de vistas venecianas) y se vendió en Christie’s de Nueva York por más de 11 millones de dólares.
La locura de los precios del arte contemporáneo y moderno lleva a muchos a plantearse lo relegada que parece la valoración del arte antiguo, que siempre fue el más cotizado hasta la década del ochenta, cuando los japoneses llevaron al impresionismo a lo más alto del mercado.

En un mundo con obras de Klimt en 130 millones de dólares, de Rothko y Warhol en 70 millones, y de Francis Bacon en 50, parecen poca cosa los 36 millones de un Rafael Sanzio o los 16 millones de la «Santa Rufina» atribuida a Velázquez.

Creemos que los valores del arte moderno no se podrán sostener y que los de los Old Masters subirán para guardar una relación de precios más acorde con la realidad. Donde primero se notará esta tendencia será, en nuestra opinión, en las Vistas de Venecia realizadas en el «settecento», por algunos genios como Canaletto, Bellotto, Guardi, Carnevaris y Marieschi. También podemos incorporar a esta selección al británico Joseph M.W. Turner, cuyas vistas de Venecia son lo más buscado de su producción.

El pasado abril se pagaron en Nueva York 35 millones de dólares por una vista de la isla de Giudecca, y las ya clásicas vistas de la Dogana (Aduana) y la Iglesia de la Santa Maria de la Salute (Basílica redonda contruida en honor de la Virgen, luego de que cesara una de las mayores pestes que asolaban la zona).

Antonio del Canal, (1697-1768), más conocido como Canaletto, era el artista protegido del Cónsul inglés en Venecia y tenía su taller donde luego fuera por muchos años el Consulado Argentino en Venecia. Trabajaba con cámara oscura y su preciosismo nunca fue superado. Cualquiera de sus obras hoy vale más de dos millones de dólares, y las mejores son disputadas por coleccionistas como el compositor Andrew Lloyd Weber. Hace dos años se pagaron 33 millones de dólares por una vista del Gran Canal y hay otras que han superado los 20 millones. En los últimos cinco años, los precios de vistas de Venecia se han triplicado; en el caso de Canaletto han subido un promedio de 86 por ciento en tan solo el último año.

Otro de los muy buscados -y el más prolífico- es Francisco Guardi, quien trabajaba con su hermano Giovanni Antonio. Cerca de veinte obras suyas se ofrecen a la venta todos los años. Generalmente no son de gran tamaño. La más importante apareció hace casi 20 años en un subasta en Mónaco y se pagó por ella 18 millones de dólares. Hay también obras del tamaño de una postal que se pagan 200.000 dólares promedio. En la Argentina hay una estupenda en la Colección de Mario Hirch.

Durante muchos años se confundieron las obras de Canaletto y la de su cuñado y colaborador Bernardo Bellotto (1722-1780). Esto ocurre en muchos casos, como con Murillo y Velázquez en alguna época y tema. Bellotto es quizá el de mayor calidad de todos los que hayan desarrollado esta temática. Con 14 años ya trabajaba en el taller de Canaletto. Durante su vida trabajó también en Dresden, Munich, Varsovia, Florencia, Verona y Torino. No sólo sus vistas arquitectonicas son extraordinarios sino que son sus cielos (y en especial los tormentosos) un alarde de genialidad.

Hace tres meses se vendió una de sus obras en el precio récord de 11 millones de dólares. Como tantas otras, fue atribuida a Canaletto durante siglos. También se han vendido un par de telas en 12 millones y hay varias ventas de 4 a 5 millones de dólares.

Otro gran artista es Marieschi, de quien hay dos vistas preciosas en el Museo de Arte Decorativo en Buenos Aires.

En el arte de los argentinos, el paso por Venecia de nuestros artistas ha sido una constante. Desde trabajos de Augusto Ballerini, pasando por Reinaldo Giudici -que tenía un gran palazzo sobre el Gran Canal-, Soldi, Spilimbergo y últimamente García Uriburu y Juan Lascano nos traen las magníficas visiones venecianas.

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