Norma Aleandro «De rigurosa etiqueta y otras obras» (Bs.As., Temas, 2002, 190 págs.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La actriz y directora Norma Aleandro -autora también de «Poemas y cuentos de Atenazor», «El diario Secreto», «Puertos lejanos», entre otras obras- reunió en este volumen 4 piezas teatrales en las que conviven el absurdo, la comedia brillante, la metáfora política y el humor más cruel y disparatado.
«De rigurosa etiqueta» (estrenada hace unos meses en el Teatro Payró) ofrece un despiadado retrato de las clases dirigentes y de esa extraña fauna que nuclea a ricos y famosos. La acción transcurre en una fiesta, en medio una atmósfera de decadente sofisticación que pone aún más de manifiesto la perversidad de sus protagonistas. Abundan los diálogos ingeniosos y las situaciones humorísticas dan paso al horror, si bien algunas de ellas resultan algo obvias y pretensiosas en su intento de metaforizar la realidad argentina.
En «La princesa se muere sobre el piano de cola», vuelve a asomar el vínculo entre la banalidad y el mal, pero esta vez centrado en la deshumanización del poder y su potencial carga destructiva. La autora creó un universo de ensueño, con personajes que se expresan a través de un lenguaje decididamente poético (por momentos de resonancias lorquianas) e incluyó una detallada didascalia, donde describe muy minuciosamente las imágenes fantásticas que deben rodear a sus personajes. La pieza está planteada como una pesadilla deslumbrante y a la vez siniestra que recuerda a la de «Alicia en el País de las Maravillas».
El rey y la reina de esta historia también compiten en un juego demasiado peligroso y lleno de engaños, sólo que aquí éste termina resultando letal para sus propios hijos. El volumen cierra con dos obras cortas (de un solo acto) en las que el tema del amor da pie a graciosos enredos. «La bicicleta acuática» es un breve sketch cómico, en el que una mujer muy torpe y destrozona encuentra el amor donde menos lo esperaba. En cambio, «La gata que mira» cuenta con una estructura mucho más desarrollada y propone un ingenioso cruce de ficciones, protagonizado por un hombre y una mujer que en tren de resolver un ejercicio literario terminan formando parte de su propia fantasía.
Las 4 piezas referidas ponen de manifiesto la gran capacidad imaginativa de esta autora y también su habilidad para entretener al lector y ubicarlo muy cómodamente en fantasías, que si bien han sido creadas para la escena, se leen sin ningún esfuerzo gracias a la elocuencia de sus diálogos y al atractivo de sus peripecias.
Dejá tu comentario