Riesgosa jugada de Guillermo Fernández

Espectáculos

Guillermo Fernández (voz, guitarra). Con A. Rogantini (piano, dir. musical), H. Romo (bandoneón), P. Agri (violín), H. Cabarcos (contrabajo), M.Gusso (percusión), A. Vignola (voz), orq. de cuerdas, dir.: G. Fontana, H.Romero (guitarra), Los Rivas, coro de murga, bailarines y otros. (Teatro Maipo, los martes.)

Un grupo tanguero dirigido por Abel Rogantini -con una tímbrica que está entre el sexteto típico y el quinteto piazzolleano-con dos bandoneones, contrabajo, violín, piano, percusión y, en algunos casos, la guitarra de Guillermo Fernández, también voz protagonista y eje de todo este proyecto. Un pequeño combo flamenco, liderado por el guitarrista Héctor Romero, con cantaores y bailaores incluidos. El trío de guitarras Los Rivas para acompañar unos pocos temas. Un par de parejas de baile que van del tango al flamenco. Una cantante invitada -Alicia Vignola- que por momentos sólo hace coros. Una pequeña orquesta de cuerdas dirigida por Gustavo Fontana. Un coro de murga coordinado por Alejandro Balvis. Un bajista invitado: el uruguayo Daniel Maza. Otro invitado: el grupo vocal Cabernet. Ese elenco enorme tiene como objetivo poner en vivo un show que mezcla el tango con el flamenco, las piezas tradicionales con las composiciones de Fernández y Luis González que forman parte de «De gitanos y tangueros», el último disco del cantor, los sonidos y los bailes rioplatenses con los andaluces, la tradición con las búsquedas actuales.

No es fácil, por cierto, organizar técnicamente un show en el que pasan tantas cosas, con cambios de sonido, con mucho movimiento de gente sobre el escenario. Pero tampoco es sencillo dar continuidad y mantener la atención con un cocktail tan variado.

En ese «desorden», técnico pero fundamentalmente estético, está lo más flojo de esta propuesta que Guillermo Fernández protagonizacada martes en la sala principal del Maipo.Pero como importante contracara positiva, debe decirse también que cuando podría dormirse en ciertos laureles y en la comodidad de un oficio que maneja desde hace tiempo, Fernández optó por el riesgo -aún con las apuntadas carencias en la dirección general-, tanto en el repertorio como en el formato estético y que se lanzó con mucho material propio cuando son muy pocos los que van por ese rumbo.

Pero además, la larga lista de muy buenos profesionales que lo acompañan -nombres muy valiosos como los de Pablo Agri, Horacio Cabarcos, Horacio Romo, los citados Vignola, Rogantini, Fontana, Romero, etc., y su propio talento tanto en su faceta de cantor como de histrión, poniéndose el espectáculo al hombro, hacen de este show algo que merece la atención y que se recorta por su originalidad en la cartelera tanguera de Buenos Aires.

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