Niños del carretón», de Francisco de
Goya, no llegó al Guggenheim: lo robaron
durante su traslado desde un museo de
Ohio.
Nueva York (AFP) - Una obra de Francisco de Goya fue robada en Estados Unidos cuando viajaba de Ohio a Nueva York, donde tenía que integrar una gran exposición de pintura española en el museo Guggenheim que abre al público el viernes.
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En un comunicado conjunto del propietario de la obra, el museo de arte moderno de Toledo (Ohio), y el Guggenheim, se informó ayer que la obra, «Niños del carretón» (1778), fue robada en la zona de Scranton, Pensilvania, cuando era transportada por una compañía especializada en el envío de obras de arte. El robo del óleo de Goya (1746-1828) ocurrió la semana pasada, según la prensa.
La obra procedía del museo de arte moderno de Toledo (Ohio) y ambas instituciones han ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a quien proporcione información que conduzca a su recuperación. Según el Guggenheim, la obra está asegurada en un millón de dólares «y sería prácticamente imposible venderla, por lo que no tiene valor en el mercado abierto».
«Para no perjudicar la investigación, ambos museos no pueden dar más detalles por el momento», afirma el comunicado. El caso está en manos de la delegación en Filadelfia del FBI. «Estamos animando a quien sepa algo sobre la pintura a que llame», dijo una portavoz del FBI, Jerri Williams. La vocera dijo que si de este modo no lograban buenos datos, considerarían hacer pública más información de la que disponen, aunque avanzó que eso no ocurriría en los próximos días. «No esperaría que se revelen más detalles esta semana», afirmó.
Entre 1775 y 1792 Goya pintó 63 escenas destinadas a ser convertidas en tapices para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. El 6 de enero de 1779, Goya dio seis imágenes para tapices ilustrando escenas de « diversiones» entre la que se encontraba «Niños del carretón», explicó el museo de arte moderno de Toledo.
Se trata de una escena campestre en la que un par de niños aparecen sentados en un carretón rodeados de otros dos, uno de ellos tocando un instrumento de viento y el otro un tambor. «Nunca antes nos habían robado una obra en tránsito, y nunca antes el museo había perdido una obra a través de un robo», dijo en un comunicado la institución. Pese a ello, el museo, que afirma tener siempre prestadas entre 15 y 20 obras, no cambiará su política de cesiones. «Se trata de un incidente aislado», sentenció.
El cuadro tenía que formar parte de la muestra «De El Greco a Picasso: Tiempo, Verdad e Historia», una exposición que retrata cinco siglos de pintura española y que el Guggenheim describe como la mayor que Estados Unidos ha dedicado al arte español. La muestra estará integrada por 135 obras de Joan Miró, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Diego Velázquez y El Greco, entre otros, y será inaugurada por la infanta Elena y su marido, Jaime de Marichalar.Las obras proceden de museos y colecciones privadas de museos europeos y norteamericanos, incluyendo el Museo Nacional del Prado y el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
Aunque vender una obra de estas características sea difícil, ello no impide que pueda desaparecer por largos periodos, como ocurrió con dos versiones de «El grito», del noruego Edvard Munch, robadas de dos museos de Oslo. Si el primer robo, en 1994, se resolvió en tres meses, el segundo, en agosto de 2004, requirió diversas ofertas de recompensa y dos años de investigaciones en los que se llegó a rumorear que la obra había sido quemada por los ladrones.
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