25 de julio 2002 - 00:00

Romano y unas "gordas" que Botero envidiaría

El sueño de la impúdica
"El sueño de la impúdica"
Gerardo Romano nació en 1913, estudió escultura con Juan Bautista Leone y pintura con Demetrio Urruchúa de quien fue su asistente. Expuso en contadas ocasiones en las galerías Del Buen Ayre, Vermeer y VYP. Actualmente lo hace en el Museo Sívori con un conjunto de obras realizadas entre 1970-2002. Esta muestra no debería pasar inadvertida para aquellos seres sensibles que aún se deleitan ante la pasión por el oficio.

En este artista de 89 años se conjugan esa pasión, la vitalidad del color, el dibujo preciso y una composición que aborda los temas de siempre: árbol, naturaleza muerta, paisaje, florero, maceta con paño y figuras. Estas constituyen un capítulo aparte. Unas «gordas» que Botero envidiaría y admiraría. En ellas se aúnan la gracia, la libertad, la impudicia y también la pureza.

Pureza es palabra que le cuadra a Romano. Está en su mira-da, en su andar, en su apoyarse en Amparo, una valenciana a quien conoció en el taller de Urruchúa, factotum de su vida y cuyo rostro se descubre en muchas de esas mujeres en el lienzo tratadas escultóricamente.

Las tersas pieles van a rematar en algún violeta o negro, los fondos oscuros, brillantes, las bocas pintarrajeadas, un bermellón puesto con osadía. Más adelante, esas «gordas» se vuelven abstractas. Son líneas estilizadas, contenedoras de colores que gritan alegría. Una alegría contagiosa, benefactora para la mirada, hoy contaminada por banalidades, el culto desesperado por lo «nuevo», el uso excesivo de la palabra contemporáneo en el arte, ¿contemporáneo de qué?, según la pregunta de Paul Virilio, horrores y miserias de las que Romano no acusa recibo en su pintura. ¿Vive en una torre de marfil?

Quizás sí, vive para pintar, para gozar en silencio del instante mágico cuando apoya el pincel sobre la tela. Próximamente se presentará el libro sobre su vida y obra escrito por Mauricio Neuman, conocido médico psiquiatra, miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte y coleccionista, que hace algunos años, sin conocer al autor, compró un cuadro «encantado por el ritmo, la espiritualidad del color, la firmeza del dibujo y la simpleza de la composición». Clausura el 4 de Agosto. Av. Infanta Isabel 555 (frente al Rosedal).

Escultores

La segunda exposición que se lleva a cabo en el Terreno de Arte Experimental del Museo Casa de Yrurtia bajo la curaduría de Claudia Aranovich, se titula «Tres Visiones. Una Realidad. Un País». Los artistas escultores convocados dejan testimonio acerca de la realidad en la que el país está inmerso. La instalación «Campo Argentino» de Raúl Fernández Olivi (La Pampa), se refiere a la tarea de un secadero de cueros en la llanura pampeana.

Estaqueadas, encerradas en un corral o colgadas de soportes, las maderas talladas virtuosamente hasta lograr la maleabilidad del cuero, aparecen como restos, como despojos y aluden al «dejarnos secar al sol junto con nuestras conciencias, guardando sólo la imagen deteriorada de algo que ya no somos».

Guillermo Tazelaar
(Buenos Aires), presenta sobre un prolijo césped un marco de acero pulido cuyo opuesto es otro oxidado sobre un terreno yermo en el que quedan algunos escombros. Dos escaleras permiten el pasaje de uno a otro lado, invitando a la interacción con la obra. «El último que apague la luz», está concebida intelectualmente, escultura-objeto de carácter minimalista, deja pistas acerca de la idealización sobre la migración, el paraíso prometido que no es tal.

Oscar Stáfora
(Quilmes), con su «Máquina para construir utopías», dos formas monumentales, rítmicas, en metal, que se entrelazan con ejes de madera y que aluden al arado por sus terminaciones dentadas, abre un surco en la tierra para «sembrar la semilla de la esperanza de tener una sociedad más justa, solidaria, humanizada...». Una verdadera ironía sobre nuestra incapacidad para lograrlo.

Es ocioso señalar que estos tres escultores de vasta trayectoria, que recibieron importantes premios, continúan demostrando a través de la intensidad de sus propuestas su fe en el arte y en su capacidad transformadora en relación con la vida. O´Higgings 2390. Martes a Viernes de 13 a 19 hs. Domingos de 15 a 19 hs. Clausura el 25 de Agosto.

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