4 de junio 2008 - 00:00
"Sarmiento importó maestras pero no logró nada con ello"
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Para Crespo, Sarmiento trajo sesenta y cinco maestras y cuatro maestros de EE.UU. porque «vio en ese país una nación joven que había realizado un progreso enorme, la materialización de cosas que quería para la Argentina.»
P.: ¿Qué sintió al retomar esa idea tras tanto años?
J.C.: Es interesante para pensar cómo las cosas nunca se abandonan; ese material había quedado detenido, como un libro más en la estantería, que de pronto es visto y lleva a un resultado alguna vez planeado. Y con los cambios que ofrece el tiempo transcurrido. Al principio, el de las maestras que trajo Sarmiento fue simple curiosidad, y la posibilidad de un buen tema con componentes épicos, elementos históricos, encuentro de culturas. Cuando se me volvió a plantear, pensé en incluir el tema de las maestras dentro de la historia personal de Sarmiento, de su reflexión y acción por la Argentina, y eso dentro del marco de la historia nacional. Así está el libro. Dejo cosas planteadas que no pude desarrollar, por ejemplo en el primer capítulo está la llegada de Sarmiento a Estados Unidos, y el fervor intelectual que encuentra en esa zona de Massachusetts, el feminismo que comienza a despuntar, el interés de la educación como componente esencial del desarrollo de un país, las nuevas teorías pedagógicas, y la llegada de las maestras y lo que ocurre con eso. En el libro quedan propuestos varios temas a desarrollar, por ejemplo el encuentro de culturas.
P.: ¿En qué temas le hubiera gustado adentrarse?
J.C.: Ese momento en Estados Unidos es extraordinario, hay escritores, historiadores, se debaten las distintas corrientes de ideas. Otro, son la personalidades. La historia, por caso, de las hermanas Peabody, una de ellas se convertirá en Mary Mann. La actividad de esas mujeres, los medios en que se movían, es muy atractivo. Una de las hermanas estuvo casada con Nathaniel Hawthorne, otra con Horace Mann y la otra no se casó y se dedicó a formar jardines de infantes. Traté de ponerme en el lugar de esa gente que se sitúa en encrucijadas de distintas corrientes, en el encuentro de dos culturas tan extrañas una a la otra. Ahí está Mary Mann traduciendo «Facundo», tratando de defender la posición de Sarmiento en la Guerra del Paraguay, junto a esas otras mujeres y cuatro hombres que vinieron a la Argentina como quien se lanza a la aventura.
P.: Sarmiento buscó con ese grupo educador civilizado enfrentar a la barbarie.
J.C.: Sarmiento ve en Estados Unidos una nación joven que ha realizado un progreso enorme, la materialización de cosas que quiere para la Argentina. En todo fue un adelantado, estaba fascinado con Nueva York. Era embajador pero no se quedó en Washington. Lo deja a Bartolito Mitre en la Embajada y el se instala en Nueva York; sabía elegir.
P.: Las maestras vivieron aquí episodios dramáticos.
J.C.: No eran tiempos tranquilos: a las que van a Corrientes les toca una revolución a poco de llegar, cuando llegó John Sterns, inmediatamente que fundó la escuela de Paraná hubo el asesinato de Urquiza, después estuvieron las tres revoluciones de López Jordán y tuvo que dar instrucción militar a los alumnos, otra maestra muere de fiebre amarilla, Además estuvo ese episodio largo y dramático en que el obispo de Córdoba amenaza con la excomunión a los padres que manden sus hijos a una escuela dirigida por protestantes, y eso termina con un entredicho con el Vaticano que dura unos 15 años.
P.: La maestras que trajo Sarmiento es uno de los temas de controversia entre historiadores liberales y revisionistas.
J.C.: El revisionismo no se detuvo mucho en las maestras, a ellos les importaba Rosas. Quedó el sarcástico aforismo de Ignacio Anzoátegui « Sarmiento trajo tres plagas: el normalismo, los italianos y los gorriones», En cuanto los liberales no todos endiosaron a Sarmiento. Además lo que importa es lo que quedó de aquella aventura educativa. Las escuelas normales que formaron marcan un antes y un después. Dieron las pautas de la formación sistemática del docente,el modelo, la forma de preparar la organización escolar. Es la escuela que conocimos, de donde salieron maestros y maestras que siguen un programa, que tienen objetivos diarios, que preparan el famoso tópico, que son supervisados por la dirección y por inspectores, todo eso hace que el sistema funcione. Maestros del exterior vinieron muchos, un buen ejemplo es Amadeo Jacques, lo que caracterizó a los norteamericanos fue la forma de planificar la instrucción y la educación, algo que empezó con Sarmiento, siguió con Avellaneda, con Roca y con Juárez Celman.
P.: ¿No le sorprendió encontrar muy poco material sobre las maestras de Sarmiento?
J.C.: La única obra anterior a ésta, fue la de Alice Houston Luiggi, una norteamericana casada con un argentino, que hizo una investigación muy prolija y exhaustiva, pero muy poco legible. Ese libro se publicó acá auspiciado por la Embajada norteamericana en los años cincuenta, y después en Estados Unidos. Da cifras equivocadas, confusión de datos y detalles improbables. Después de ese libro no hubo nada. Lo que más me sorprendió es el interés que provocó recordar a aquellas maestras y el proyecto del que ellas fueron emblema.
Entrevista de Máximo Soto




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