7 de septiembre 2000 - 00:00
"SECRETOS EN FAMILIA"
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Los secretos de la familia del protagonista, Kresten (Anders Berthelsen) son tener un hermano retardado y un padre pobre y enfermo, mientras él vive en permanente negación de ellos: así es como obtiene la mano de la rica Claire ( Sofie Grabol) y la llegada a la familia de ella. Luego de la primera noche de casados (los actores la pasan bastante bien si hay que creer que en el Dogma nada se simula y todo es real), muere el padre de Kresten y, consecuentemente, los secretos empiezan a desmoronarse.
El libro, aunque interesante, no le teme a los tiempos largos en la exposición de los sucesivos choques que, de allí en más, irán ocurriendo y entre los cuales sobresale el vínculo de ambos hermanos, no carente de ternura (allí se explica la razón del título original, que alude al famoso actor japonés Toshiro Mifune), y sobre todo la entrada en escena de una prostituta a la que toman como casera, sin que ella revele la foja de servicios a sus nuevos empleadores: la bella Iben Hjejle (quien a partir de esta película obtuvo el pasaporte sin escalas a Hollywood: en las próximas semanas se la verá en «Alta fidelidad» de Stephen Frears).
Planteada como una obra de cámara entre tres intérpretes, de los cuales uno apenas balbucea, «Secretos en familia» encuentra una manera muy interesante de columpiarse entre el film clásico, inclusive comercial (no sería impensable una «remake» de esta misma historia, al gusto norteamericano) y el drama de arte y ensayo sostenido en una estética propia, que hasta puede pasar por «dogmática».



