4 de agosto 2021 - 00:00

Sergio De Loof, un artista hasta hoy inasible

Un próximo libro celebrará a una de las más destacadas figuras del under de los 90.

De Loof. La megaexposición en el Moderno terminó con su muerte, en marzo de 2020, y el inicio de la pandemia.

De Loof. La megaexposición en el Moderno terminó con su muerte, en marzo de 2020, y el inicio de la pandemia.

La asociación Amigos del Museo Moderno dedicó un encuentro virtual al artista Sergio De Loof y su recordada megaexposición “¿Sentiste hablar de mí?”, en la que se anticiparon datos sobre el libro de “De Loof (1962-2020)”, que dicho museo presentará el 17 de diciembre. Los textos del propio De Loof, una introducción a cargo de la directora del Moderno, Victoria Noorthoorn, y ensayos de la curadora de la muestra, Lucrecia Palacios Hidalgo, la investigadora Belén Coluccio e invitados como Mariano del Mazo, Carolina Muzi y Wustavo Quiroga, presidente de la Fundación IDA, se sumaron a una extensa cronología que recorre la vida del artista en medio de las grandes transformaciones de la época. El arte, la moda, la sociedad y la cultura porteña cambiaron para siempre a fines de la década del 80 y la del 90.

Ajeno al ámbito institucional y conocido en la noche porteña como el divo más creativo del undergraund, dueño de una concepción teatral del arte, De Loof trabajó junto a Lucrecia Palacios Hidalgo, quien acaba de dar un salto desde el Moderno a la dirección ejecutiva de la Fundación arteBA. La afinidad entre ambos determinó el éxito de la presentación. La participación de la Fundación IDA, dedicada a la tarea de Investigación del Diseño Argentino, y las áreas Gestión, Archivo y Colección, documentan una obra que parecía inasible por su condición efímera. No obstante, después de escuchar los testimonios de Palacios Hidalgo y del diseñador Quiroga, quien vio tesoro que tenía entre manos y no lo dejó escapar, De Loof volvió a sorprender con una estética por momentos delirante que viaja por el espacio y el tiempo, desde los palacios hasta el mundo punk. A través de las palabras de Inés Etchebarne, presidenta de los Amigos, supimos que De Loof pidió que se escucharan determinadas piezas de música clásica durante el vernissage. Esa misma tarde, Noorthoon cortó el tránsito de la Avenida San Juan y contrató a la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires.

Palacios Hidalgo informó que la exhibición ocupó nueve salas del museo, algunas, completamente tapizadas con sedas y almohadones en el piso como si fuera un harén; otras, cargadas con ornamentos, molduras, putis, lámparas de cristal y espejos sobre un verde pistacchio palaciego. Agregó entonces que antes de los montajes de instalaciones que De Loof solía realizar en bares, restaurantes y discotecas como Bolivia (1989), El Dorado (1990) Ave Porco (1994), El Morocco (1993), Club Caniche (1995), y antes, también, de presentar sus numerosos desfiles performáticos, pasaba por el Cottolengo Don Orione para comprar lo que iba a utilizar y también por los boliches del Once. La brillantina determinó una estética emparentada con la de Belleza y Felicidad. No obstante, Palacios, aclaró: “Sergio trabajaba siempre a través de otras personas. Me costó mucho convencerlo de que al museo no podía llegar con sus amigos para montar todas las salas la noche anterior a la inauguración”. Las fabulosas sedas y varios de los objetos ornamentales de la muestra provenían del Museo de la Ciudad. Los vestidos con diseños cortesanos fueron confeccionados en papel madera, el más humilde de los materiales. Palacios insistió en la poderosa condición artística de los trabajos de De Loof.

Entre 1989 y 2015 presentó más de cien desfiles en distintos espacios, incluyendo la calle. Sus desfiles eran experiencias performáticas y efímeras, pensadas para deslumbrar al público una sola noche. El vestuario era “algún ensueño visual sobre el cual De Loof se había obsesionado durante meses”. En 1990, el grupo Genios Pobres, conformado por Gabriela Bunader, Gabriel Grippo y Andrés Baño; Cristian Dios, Pablo Simón y Cayetano Vicentini, con la dirección de De Loof y producción de Marula Di Como, Pablo Hecker y Vicentini, desfiló en el Museo Moderno. “Lo recuerdo como una fiesta”, dice la arquitecta Cecilia Alvis. “Esa noche, Sergio De Loof fue el último en ocupar la pasarela con una colección de catorce vestidos femeninos y uno masculino, realizados íntegramente en papel. Con cinta de embalar, se sujetaron sobre el cuerpo de las modelos las piezas de papel madera, de empapelar y papel crepe; hojas de revista Vogue, cartulina, papel glasé y papel de regalo. Las modelos también llevaban aros y gargantillas realizados con cintas de raso, bolas de Navidad y piedras de fantasía. Los vestidos eran tan duros y ceñidos que casi no permitían caminar por la pasarela. Al finalizar la pasada, los realizadores corrían con tijeras para liberar a las modelos”. De Loof utilizó por primera vez el concepto haute couture, para realizar piezas únicas e irrepetibles de factura artesanal. Esta serie de “encantadores vestidos”, son piezas de alta costura, pero de fantasía que respetan los estándares de la moda más sofisticada, salvo por su materialidad descartable y de poco prestigio. El registro en video pertenece al acervo de la Fundación IDA, Investigación en Diseño Argentino, Fondo De Loof Sergio. Su primera muestra antológica en el museo permaneció abierta hasta el 22 de marzo de 2020. El último orador fue el cineasta Fernando Portabeles, que presentó en el Bafici de este año la película “Copacabana Papers”, el retrato más íntimo de De Loof, tomado en la suite del hotel de tal nombre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar