31 de enero 2002 - 00:00

"Sex and the City" inspira libro de una de sus actrices

Kim Cattrall
Kim Cattrall
(31/01/02) Los Angeles (EFE) - El sexo vende, como saben los creadores de «Sex and the City», la popular serie de la televisión estadounidense que sigue ganando reconocimiento y galardones aunque nadie goce de tanta actividad sexual como sus protagonistas. La serie protagonizada por el cuarteto de jóvenes neoyorquinas, tan famosas por sus modelos como por su vida sexual, lleva ya cuatro años en pantalla y en la última entrega de los Globos de Oro demostró que disfrutan de la misma popularidad, al lograr dos estatuillas: mejor comedia y mejor actriz para Sarah Jessica Parker.

La fama va más allá de los niveles de audiencia, pues ha creado escuela en el campo de la moda -ha popularizado los zapatos de Manolo Blahnik-, de la informática -a favor del Power Book de Macintosh-, o incluso en las librerías.

Estos días se está presentando el libro «Satisfaction: The Art of the Female Orgasm» (Satisfacción: El Arte del Orgasmo Femenino), un manual que sería el orgullo de Samantha Jones, la más sexual de los cuatro personajes de la serie que en EE.UU. emite la cadena por cable HBO.

Profusamente ilustrado y muy explícito en contenidos, el manual es obra de la actriz Kim Cattrall, que encarna el papel de Samantha, y es fruto de las respuestas que su personaje ha motivado entre un público cada vez más numeroso.

Según Cattrall -que ha escrito el libro en colaboración con su marido, Mark Levinson-, las escapadas sexuales de Samantha han sido seguidas por una audiencia que, lejos de escandalizarse, ha expresado su proximidad por este personaje incluso mientras la actriz estaba haciendo compras o tomando un taxi en Nueva York.

«Las mujeres se me acercaban a decirme que tal o cual episodio las había afectado mucho. Incluso hombres me han confesado que desconocían ciertos aspectos de la sexualidad; conversaciones que uno difícilmente tiene con un extraño en una esquina cualquiera de la calle»
, recuerda la intérprete.
 
Se trata de una verdadera revolución sexual que parece hacer temblar a los años de la liberación de la mujer aunque, como todo lo que viene de la industria del espectáculo, tenga más de espejismo que de realidad. Como la propia
Cattrall recuerda, ella no es Samantha, y como señala en su libro, todo funciona un poco mejor con «un poco de Viagra».

«Yo nunca he frecuentado el mundo del levante y me toma mucho más tiempo emocional superar los desengaños»
, confesó esta actriz de 46 años a la revista «Vanity Fair», donde la que ha sido tildada como una «Mae West moderna» por sus aires de «comehombres», reconoce que a la hora de una relación es mejor la monogamia. Sus confesiones pueden sorprender, en especial cuando reconoce que ha vivido muchos años de sexo nada satisfactorio, lejos de los orgasmos múltiples con los que, en su opinión sueña cada mujer.

Cattrall no es la única sorpresa en una revolución sexual en la que su principal protagonista, Sarah Jessica Parker, cuenta en su contrato con una cláusula de «no desnudos», que incluso impide la utilización de una doble que dé la sensación de que está desnuda. «No es un tema moral. Simplemente que no me siendo cómoda quitándome la ropa. Ni siquiera uso bikini en la playa. Ese es el tipo de persona que soy», explica la actriz que ha dado un nuevo ímpetu a la industria de la ropa interior gracias al estilo de su personaje, Carrie, que siempre muestra algo de esta intimidad.

«Pero ésa es Carrie, no soy yo», puntualiza la actriz, quien, lejos de la aversión al matrimonio de su personaje, está casada desde hace varios años con el también actor Matthew Broderick. Como asegura la comentarista de moda Andrea Linett, incluso en el caso de Carrie, si se vistiera así en la realidad «sus vecinos la tomarían por una prostituta».

Son comentarios que los creadores de la serie han escuchado en más de una ocasión y que aclaran alegando que la comedia
«quiere pulsar todos los botones y exagerar las situaciones» para probar hasta dónde pueden llegar.

El diario «USA Today» ha dejado claro que las fronteras de esta revolución sexual están en Peoria, localidad del interior de Estados Unidos que, como muchas otras ciudades del país ven esta revolución tan alejada de sus vidas como una invasión de extraterrestres o quizá más.

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