7 de noviembre 2005 - 00:00

Show business

MOSS RECUPERADA

Kate Moss, que perdió sus contratos con firmas como H&M y Burberry tras aparecer en unas fotos consumiendo cocaína, volvió a la moda de la mano del diseñador italiano Roberto Cavalli, que la eligió como protagonista de la campaña publicitaria de la temporada primavera-verano 2006 de su firma. Moss aparece en las fotos vestida con las ropas de Cavalli, abrazada a un árbol y, según la calificación de los medios italianos, está «bellísima, delgadísima y bronceada». Las fotos fueron tomadas en Ibiza el 1 y 2 de noviembre por los fotógrafos Mert y Marcus. Moss abandonó la semana pasada una clínica de rehabilitación de drogas en EE.UU. y Cavalli explicó que la contrató convencido de que Moss es capaz de interpretar, mejor que cualquier otra, su estilo; además de ofrecerle una «nueva oportunidad» de trabajo en un momento difícil de su carrera.


POR EL RECORD


La modelo argentina Sabrina Sabrok, famosa en México por sus enormes senos, dijo ayer que se someterá a una última cirugía en su propósito de lograr el récord Guinness de los pechos más grandes. Sabrok, de 29 años, se ha practicado unas veinte operaciones para aumentar su voluptuosidad y mejorar su apariencia, aunque admitió que el gran tamaño del busto le ha causado dolores de espalda. «Me falta una cirugía más para lograr el récord Guinness y quiero que cada uno de mis senos pese siete kilos», declaró la modelo a la prensa en Ciudad de México, donde vive y trabaja en programas de TV.

EMPRENDEDOR


El éxito de sus libros de cocina en todo el mundo han convertido en multimillonario, en sólo cuatro años, al británico Jamie Oliver. El famoso chef ganó más de 2,6 millones de euros el año pasado, lo que lo confirma como uno de los empresarios jóvenes más ricos del Reino Unido, informó ayer «The Sunday Times». Oliver se ha convertido en una marca mundial, con una venta de 12,2 millones de ejemplares de sus recetas culinarias, que han sido traducidas a 23 idiomas. Su campaña televisiva de denuncia de la poca calidad de las comidas que se ofrecen a los escolares británicos ha tenido un éxito sin precedentes hasta el punto de ser apoyada por el propio gobierno laborista de Tony Blair.

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