“Aún en este contexto complejo, apostar al teatro independiente es entender la disciplina como una necesidad, una herramienta y consecuencia social y no como un bien de mercado”, dice Herminia Jensezian, directora de “Silencio de hembra”, de Mónica Salvador, que se estrenó el domingo en el marco de los 30 años de Teatro Tadron.
"Silencio de hembra": secretos intrafamiliares en clave multidisciplinar
Se estrenó “Silencio de hembra”, en el marco de los 30 años de Teatro Tadron. Con dirección de Herminia Jensezian.
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Belén Santos protagoniza "Silencio de hembra" en el marco de los 30 años del Teatro Tadrón.
Con actuación de Belén Santos, se trata de una obra que denuncia silencios intrafamiliares en clave multidisciplinar, sobre una joven que crece rodeada de secretos e intenta reconstruir su propia historia. Los fragmentos de una infancia marcada por la ausencia apuntan a recordar como único camino para dejar de ser una niña sometida y convertirse en una mujer libre. Se presenta en el Tadrón, Niceto Vega 4802, todos los domingos de marzo, abril y mayo a las 18. Conversamos con Jenszezian.
Periodista: ¿Qué te cautivó de este texto y qué podés decir de esos secretos?
Herminia Jenszezian: Del texto me cautiva su temática. Se habla poco de los abusos intrafamiliares cuando en realidad estos ocupan el mayor porcentaje de casos en lo que respecta al maltrato y abuso de niñas y adolescentes. Alrededor de estas experiencias se generan pactos de silencio que necesitan de la complicidad de los integrantes de la familia. Entonces, el problema no es sólo la impunidad en el abuso sino que los secretos que se generan para ocultar el hecho propician, como es el caso de la niña que retrata la obra, una persona sin recuerdos, sin memoria, que realiza un borrón para poder seguir viviendo con un cuerpo flagelado. En algún punto, también se le arrebató parte de su identidad. La reconstrucción de su historia la hace en su propio territorio: su cuerpo. Las marcas del vejamen que acumula activan la memoria para que ella pueda romper el silencio.
P.: ¿Cómo es esa infancia marcada por la ausencia, como fue esa niña sometida?
H.J.: Fue una infancia en soledad y de una búsqueda continua para conocerse. Cuando las personas que ocupan el rol de tutores y deberían resguardar y proteger la integridad de las infancias, son los abusadores, los parámetros y nociones del amor, del respeto, de la amistad o del cuidado quedan trastocados y debilitan a la persona. Esta persona crece reconstruyéndose para fortalecer su dignidad. En ese grado de injusticia hablar, gritar, rugir es un hecho revelador.
P.: ¿Cómo es la puesta interdisciplinar?
H.J.: En el proceso creativo surgió la necesidad de incorporar diversos signos en la escena y no es que hemos acudido a otras disciplinas para crear la puesta. Aparecieron como ejes para poder atravesar el argumento, fueron refugios que nos orientaron en la forma en la que queríamos contar esta historia.
P.: ¿Qué podés decir de los 30 años del Tadrón? ¿Cómo fue mutando y cómo es hacer hoy teatro independiente?
H.J.: Estar celebrando los 30 años de TADRON Teatro ya nos representa un reconocimiento a la dedicación y al propósito de hacer teatro que, a su vez, es una forma de vida para estar en este mundo. El teatro nos propone el encuentro de un ser humano frente a otro, asistiendo ambos a un hecho que sucede en ese único momento que es irrepetible. Una vez más, lo humano que emana el teatro se opone a las demandas contextuales: el individualismo y el hermetismo tecnológico. Por eso, nos sentimos muy gratificados por el acompañamiento por parte de hacedores y espectadores año tras año. La mutación o transformación es de todo el contexto. El teatro asume la responsabilidad y el deber de seguir generando espacios de creación y exhibición poniendo en escena las demandas sociales a través de sus hacedores. Así como nosotros desde hace 20 años ininterrumpidos producimos el Ciclo Teatro X la Justicia, en el que se presentan obras teatrales con temática de Derechos Humanos; siempre con entrada libre y gratuita. Tenemos la certeza de que, a través de su actividad teatral, podemos percibir los valores, las denuncias, los deseos de una sociedad. Esta es nuestra visión del teatro y, por extensión, la responsabilidad que tenemos quienes hacemos Tadrón Teatro.
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