14 de octubre 1999 - 00:00

"SLAM"

L a cámara alterada, nerviosa, viaja desde el Capitolio hasta el patio de la cárcel, en una sola toma. Abundan los zooms, el montaje es entrecortado, el film entero respira de un modo agitado.Y todo eso es coherente con los personajes, en especial al comienzo, donde un joven negro es detenido con marihuana, y sólo se salva por su capacidad poética.
Esto es algo curioso: en vez de ser otra película más sobre la situación carcelaria o la vida sin futuro en un gueto negro de Washington, «Slam» pone el acento en el arte poético popular como una forma de superar esas condiciones e incluso desarmar el odio, visto como «una trampa del sistema».
Raps, recitados, recitales, un taller literario entre los reclusos, pe-ñas literarias en libertad, de negros o de blancos y negros, impulsan a sus personajes para afirmarse, recapacitar y mejorarse.

 Metáforas raras

Eso sí, sus poemas y su habla cotidiana se apoyan en sobreentendidos, metáforas, asociaciones raras y cosmogonías confusas, salvo uno que dejó de drogarse. Dato singular, en esta historia los negros apelan a poetas o pensadores chinos, pero apa-lean al único chino concreto que pasa por ahí (cierto que se lo merece, por energúmeno), aunque ése es apenas un detalle. Mucho más curioso, y significativo,
es conocer a los responsables de esta película. El guión lo hicieron, con bastante soltura, y una pizca de didactismo y voluntarismo, Bonz Malon e, ex delincuente juvenil, ahora periodista; Saul William s, poeta, rapero, recitador, que aquí debuta como actor protagónico; Sonja Soh n, actriz, poetisa y musicalizadora de poemas; el coproductor Richard Stratto n, veterano de varias cárceles, hoy asesor de HBO, y el director Marc
Levi
n, documentalista, judío y único blanco del lote.

•Ritmo parejo

Héroes de dientes desparejos, pero de un ritmo parejo, potente y continuo en todo lo que hacen
-caminar, ostentarse, hacer transacciones, mover dinero, improvisar, ponerse de acuerdo-, los intérpretes
son todos amateurs de calidad, empezando por
William s; Sonja Sohn (bueno, en este caso sus dientes son bien parejitos); Beau Si a, deportista y recitador, y el propio Malon e. El resultado, con un juego de fondo y forma donde el negro se enfrenta al blanco de los monumentos washingtonianos (pureza de lejos, ladrillos de cerca), es una muestra de verdadero cine independiente norteamericano. Ganador del Sundance y del Premio
del Público en Cannes, dicho sea de paso.

Dejá tu comentario

Te puede interesar