7 de octubre 1999 - 00:00

"SOLO POR AMOR"

Con esa exquisitez que tienen los ingleses para evocar tiempos idos (ambientación, vestuarios, el viejo Londres, la campiña, los modales), Robert Bierman recupera una maliciosa novela de George Orwell, en cuyos personajes de 1930 puede reconocerse más de un joven pretencioso de la era actual.
A Orwell -nacido como Eric Blair, en Bengala-se lo recuerda especialmente por sus fábulas antisoviéticas «Rebelión en la granja» y «1984», y por sus ensayos críticos de literatura y política, que aquí publicó Victoria Ocampo. Antes, había sido policía del Imperio Británico en Birmania, maestro en Francia, librero y periodista en Inglaterra, y combatiente de las Brigadas Internacionales en Cataluña, durante la Guerra Civil Española, donde terminó gravemente herido.

 Buen olfato

Su experiencia personal le permitía desdeñar casi con la misma fuerza cuanto oliera a totalitarismo, camarilla literaria o izquierdismo de palabra. Eso es lo que hizo, precisamente, en su novela de 1936 «Keep the Aspidistra Flying», donde un pelmazo lleno de humos renuncia al trabajo en una agencia de publicidad para dedicarse a cosas más grandes, desvelando a su novia, su hermana, su editor y su patrón.
(Renglón aparte merecen el editor, «rico, heterosexual y socialista», el patrón, tan bruto como macanudo, y los requisitos no escritos, y hoy políticamente incorrectos, ma non troppo, para triunfar en la escritura.)
De a poco, el presumido irá descubriendo, por ejemplo, que «poderoso caballero es Don Dinero», como decía
Quevedo, y que una misma planta puede tener distintos significados, según la clase social que la cultive. Quizás él también sea como esa planta, y se sienta mejor cuando se le pasen los delirios de grandeza...
Bierman ilustra cuidadosamente esta historia todavía reveladora, sólo que a veces, queriendo mantener un tono de ironía sutil, apenas alcanza el de ironía desvaída. No es mordaz, al menos, no lo suficiente. Si la historia interesa es, ya lo dijimos, por su exquisita evocación, y porque en ella se puede encontrar el vivo retrato de más de un conocido (y también, debemos confesarlo, porque actúa Helena Bonham Carter, aunque esté casi toda la película tapada hasta el cuello).

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