28 de febrero 2007 - 00:00
"Soy politiquero en mi vida; en la radio no"
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Rolando Hanglin: «En año de elecciones todos los gobiernos se interesan por hablar (...) A mí no me cambian la vida, o mejor dicho sí, porque suele aumentar el caudal publicitario, lo cual es bueno».
P.: ¿Qué cambió de su programa por el nuevo horario radial?
R.H.: La tarde fue un horario que siempre me fue bien porque tuve suerte y le encontré la vuelta. A partir de la 1 del mediodía todo ya se contó, primera plana, segunda y tercera. De manera que lo que queda es aquello que no es noticia, es decir la vida de la gente, que es lo más interesante. No hay más novedades de famosos ni de políticos, está todo sabido e informado, no queda más remedio que crear. Tengo un horario existencial, no informativo. La mañana te presiona a la realidad porque están pasando cosas todavía.
P.: ¿Y qué cambios hubo por la nueva radio?
R.H.: No tengo problemas en las radios porque no soy politiquero, y si lo soy, es en mi vida personal, no me caracterizo por ninguna prédica política. Hay diferencias a la hora de trabajar, Continental es más intelectual, burocrática,más lenta en las decisiones. Radio Diez es muy joven, el equipo directivo es rápido, sin ceremonias para tomar decisiones. Hay poca gente que toma decisiones por eso es más rápido. Se siente que el público es mucho más masivo, es enorme la repercusión.
P.: ¿Cómo imagina la cobertura de un año electoral, teniendo en cuenta la actitud del Gobierno hacia la prensa?
R.H.: No es mi problema. Cuando llegan las elecciones todos los gobiernos se interesan por hablar y los políticos quieren periodistas, no importa si les gustan o no, pero los quieren. A mí en lo personal, las elecciones no me cambian la vida o mejor dicho sí, suele aumentar el caudal publicitario, lo cual es bueno.
P.: ¿A qué atribuye el éxito de «Radio 10»?
R.H.: La potencia es muy importante y después está una buena gama de profesionales de distintos estilos pero todos con poder de comunicación. Son todos comunicadores fáciles de entender, está pensado para el gran público popular. Si se suma eso a que no es solemne ni acartonada, es divertida, tiene simpatía, sentido del humor, con eso se hace la diferencia.
P.: Pero hay pocas radios acartonadas o solemnes, si es que queda alguna...
R.H.: Es cierto, son pocas, pero si buscan copiar, hay que ver qué pueden hacer. Quizá intenten pero la mezcla entre potencia más inteligencia es un poco difícil de voltear. Yo escucho todo, de la mañana a la noche, hasta escucho dormido. No voy a juzgar a mis colegas, pero puedo decir quién me gusta: me gusta Alejandro Dolina, Baby Etchecopar, el «Negro» Oro, Mario Mactas, Mex Urtizberea.
P.: ¿Y qué dice de la TV?
R.H.: Veo muy poca TV, nunca miré, hace años que no veo. Me gustaba el programa de Francella cuando estaba «Casados con hijos», me resultaba muy ingenioso, una muy buena obra de arte. Luego el partido y la pelea...
P.: Es conocida su militancia en la homeopatía, masajes tibetanos, gusto por Osho, la meditación, el tantra ¿cómo toma que los intelectuales desprecien varios de estos aspectos, especialmente a Osho?
R.H.: Todas las señoras hacen yoga en este país, meditación y derivados, pero todas son modas. Y si critican, a alguien hay que leer, si desprecian o no a Osho, me da igual. Yo no quiero decir que estoy de vuelta de la meditación pero todo cansa en esta vida, hoy me interesa más leer ficción, me gusta vivir ficción es decir, hacer teatro, ir al cine, más que meditar. Jamás fue mi fuerte la meditación; si meditar fuera sentarse un rato y quedarse quieto, no es tan genial como invento.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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